viernes, 18 de mayo de 2012

Ni un segundo más

Primera prueba de movimiento de la animación realizada en el curso de Estudio del movimiento de la figura humana.
Proyecto realizado a lo largo del semestre

Storyreels

Iniciativas para animación para el concurso Klik! de Amsterdam realizados dentro del curso de Investigación.producción II


Gatito abandonado
Storyreel
1:00 min

Once upon a time
Storyreel
1:13 min
Musica y sonido: Banco de imagens y sonidos del INTEF

2.2 Caracterización en el teatro

La caracterización de los personajes es una pieza esencial en todas las artes del espectáculo. Es como una máscara que oculta al actor como individuo, permitiendo que revele los detalles más íntimos y pícaros de su espíritu.
El mundo del teatro maneja desde sus inicios, en diferentes épocas y culturas, la idea fundamental de la ilusión puesto que la mayor parte de las obras buscan ser lo más creíbles posibles a través de personajes que parezcan reales y espacios ambientales que se vean verdaderos. Un buen ejemplo es el teatro occidental a partir del Renacimiento o el cine contemporáneo.
Uno de los elementos teatrales más representativos de muchas culturas antiguas son las máscaras. Estas máscaras conseguían identificar ante el público las personalidades y papeles de los personajes, permitiendo una relación fácilmente establecida entre actor y espectador, dejando bien clara la obra representada.
Siendo la tragedia y la comedia los primeros géneros del teatro griego, la máscara más conocida es la máscara doble de la risa y el llanto con su doble expresión trágica y cómica, que representa la dualidad de Dionisio como el dios de la fiesta y la melancolía. Las máscaras que se usaban en la tragedia griega tenías rasgos de boca y ojos inversos a los usados para la comedia, elementos que han llegado hasta nuestros días con la misma fuerza iconográfica.
Las máscaras por un lado, permitían crear dioses y demonios en el escenario evitando cualquier relación con el rostro humano del actor que la usaba. Por otro lado, podían identificar personajes convencionales, tipificándolos fácilmente como el arlequín, el doctor o el fanfarrón capitán.
Otro elemento teatral es el maquillaje, que permite dramatizar las facciones del rostro subrayándolas, deformándolas o alargándolas, consiguiendo así ampliar las posibilidades expresivas de los músculos del rostro. Esto se debe a que el usar maquillaje ayuda al actor a entrar en su papel y darle vida de manera más creíble.
Al momento de representar una historia, los personajes son un elemento fundamental pues le da forma a través de su interrelación con otros personajes y con el espacio en donde se desarrolla la acción.
Se pueden comparar la danza, el teatro y la pintura en cuanto a que los movimientos físicos de los personajes consiguieran reflejar los movimientos mentales.
Leon Battista Alberti, en su tratado de la pintura afirmaba que “los movimientos del alma sean reconocidos por medio de movimientos del cuerpo (…) Hay movimientos del cuerpo: crecer, encogerse, quejarse, mejorarse, moverse de un lugar a otro. Los pintores queriendo mostrar movimientos de la mente con los movimientos de las partes del cuerpo, usamos sólo los movimientos de un sitio a otro” *1
Sin embargo, todos los aditamentos y posibilidades serían inútiles sin la presencia de un actor preparado para personificar el carácter de cada personaje que se presente durante su carrera. Por tal motivo el actor es entrenado para sentir lo que siente el personaje, y entonces poder convertirse verdaderamente en el personaje a través de las expresiones y los gestos que realice. Es esta autenticidad la que separa a los buenos actores y animadores del resto, ya que en lugar de representar las emociones las recrean desde el sentimiento.
La importancia de la personificación física realizada en el exterior radica en su habilidad de trasmitir la vida interna del personaje.
Los ojos, los músculos faciales y la boca son elementos fundamentales para entender las intenciones y sentimientos de los seres vivos. Por ejemplo, “enseñar los dientes” es una expresión que ha pasado de la fisiología al uso popular, permitiendo expresar varias emociones a través de los signos del rostro.
La caracterización en el teatro es un aspecto muy importante para desarrollar la vida psicológica del personaje en lugar de quedarse únicamente con ocasionales y superficiales muestras de carácter, lo que deja un personaje muy limitado. No se trata simplemente de mostrar una cojera o miopía, también y de manera más importante, necesita de una forma específica de hablar, de comunicarse con los demás. Las peculiaridades que se le den al carácter son las que revelan su mundo interno.
Como ya mencionaba antes, la risa y el llanto son las expresiones más importantes desde el teatro griego. En el caso del teatro, las lágrimas son prácticamente innecesarias, por no decir inútiles puesto que los espectadores se encuentran bastante retirados como para poder determinar si llora o no el actor, por lo que los ademanes de cubrirse la cara y sollozar y de secarse las lágrimas hacen el truco.
El actor Constantin Stanislavski, descubrió cómo un actor puede acceder a sus emociones y expresarlas en el escenario y desarrolló el método llamado la Teoría de la acción psico-física.
Al prepararse para construir un personaje primero hay que desarrollar la vida interna, los pensamientos, emociones, sentimientos y gestos, que hace a dicho personaje especial y le hará cobrar vida, es decir, volverse real primero para el actor y luego para el espectador. De este modo, en su teoría, Stanislavski estableció que un actor puede crear el centro emocional de cualquier personaje empleando 2 elementos:
1. La mente psicológica – las imágenes en el cerebro que crean la emoción.
Los rasgos y emociones del personaje determinan cómo reaccionará un personaje en determinada situación, pero ejemplo un personaje asustado se expresa de diferente manera dependiendo la época en que se encuentre, el tipo de educación que recibiera, la situación en que se encuentre así como sus circunstancias generales.
2. El cuerpo físico – Los gestos y movimientos que reflejan las imágenes de la mente psicológica.
Finalmente, hay que probar el diseño que se ha hecho del personaje con los gestos y acciones que necesitará realizar en la historia. El desarrollo intelectual del personaje necesita esencialmente el uso del propio cuerpo, de la voz, la amanera de hablar, de andar, de moverse, con las que se pueda trasmitir la reflexión hecha de antemano.
“Así es—admitió Tortsov--, sin una forma externa, tanto la más íntima caracterización interna como el fondo espiritual del personaje, no llegarán al espectador. La caracterización externa explica, ilustra y de este modo transmite al público la concentración interior, invisible, de su papel.” *2
La cuestión no está en realizar una copia exacta, en fotografiar el original, sino en crear algo distinto, se trata de trasmitir la esencia de lo que se reproduce, y no sólo las circunstancias similares externas. Por ello, al principio todos empiezan representándose a sí mismos dado que nos entendemos más intuitivamente en la amanera para resolver una u otra situación.
Sin embargo, actuar se refiere a ponerse en la mente de otros para identificar como los resolverían ellos. Cada personaje se mueve de diferente manera desde el caminar hasta el tiempo en que realizan cada actividad. Todos los actores que sean realmente artistas, sin excepción, los creadores de imágenes, deben rencarnarse en sus personajes y saber caracterizarse. No creo que haya papel que no exija una caracterización.
Stanislavski escribe en el margen del manuscrito: “Hay una gran diferencia entre buscar dentro de sí mismo y extraer sensaciones análogas a las del personaje (o) seguir siendo el mismo, o cambiar el personaje, alterarlo a semejanza de uno mismo.”*3
Es sencillo darse cuenta que el método de Stanislavski busca desarrollar actores que vivan su personaje como si se tratase de una segunda consciencia diferente de la propia pero no ajena a la misma. El personaje posee sus propias características tanto externas como internas, pero como sucederá posteriormente con el espectador, esas características son el vínculo que conseguirá relacionar empáticamente a ambos individuos.
En cambio, los actores que no se adecúan al personaje sino que se mantienen a ellos adaptándose a las características del personaje, suelen ser reconocidos como ellos mismos no importa el tipo de papel que estén desarrollando.
“Algunos actores, como es sabido, imaginan las circunstancias dadas y las elaboran hasta los más íntimos detalles. Ven mentalmente todo lo que ocurre en su vida imaginaria.
Pero hay también otro tipo de actores creadores que no ven lo que está fuera de ellos, ni el ambiente ni las circunstancias dadas, sino la imagen que conciben en el ambiente y las circunstancias correspondientes. La ven fuera de sí mismos, la miran y copian por fuera lo que hace la imagen elaborada.
Pero existen actores para los cuales la imagen vislumbrada por ellos se vuelve su alter ego, su doble, su segundo yo. Esta vive incansablemente con ellos, no se separan de ella.” *4
Aunque se realice un papel típico, cada actor busca desarrollar un carácter original, individual e irrepetible en su encarnación del personaje. Para conseguir esto, un actor, del mismo modo que lo hace el animador, tiene que poner mucha atención a su entorno, observar y reunir datos sobre las diversas personas con las que se encuentra en su vida diaria. Con estos referentes, su imaginación y su habilidad, es como un actor consigue caracterizarse en el personaje que la obra necesita.
Da igual que cada uno se inspire para crear su caracterización externa de sí mismo, de los demás, de la vida real o de la imaginaria, por la intuición o por la observación, de cuadros, grabados, dibujos, libros, cuentos, novelas o del hecho causal. Lo que importa es que en cada búsqueda externa no se pierda el propio yo interno.
De esto podemos determinar a groso modo algunos tipos de actores de acuerdo al tipo de caracterización que desarrollan:
Están los actores que muestran su belleza, que tratan de lucirla, pues les favorece. Lo mismo sucede con los actores que confían en su naturaleza interior. Mientras que otro tipo de actores viven para mostrar sus originales procedimientos de interpretación, que se contrapone a los actores que siguen al pie de la letra los procedimientos ya establecidos para un determinado tipo de personajes que copian en lugar de crear.
Aparte se pueden encontrar los actores que gustan caracterizarse y crear a cada personaje y ocultar sus características bajo las del personaje. Estos actores se pueden dividir de acuerdo a la profundidad con que se sumerjan en el personaje, es decir, que desarrollan un personaje general reconocible, que desarrollen un personaje específico o bien que desarrollen un personaje con su propia individualidad.
Stanislavsky decía: “No hay manera de saber con exactitud dónde acaba usted y dónde empieza el personaje”.*5
¿Han notado que los actores y especialmente las actrices, a los que no les gusta encarnarse en otros personajes y que siempre actúan a título personal, tienen una fuerte tendencia a mostrarse en el escenario como seres hermosos nobles, bondadosos y sentimentales? Por el contrario, los actores característicos prefieren interpretar canallas, monstruos, tipos caricaturescos, porque en ellos están acusados los contornos, es más pintoresco el diseño, la imagen está cincelada con más audacia y claridad, y todo ello es más apto para la escena y se graba mejor en la memoria del espectador
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1. Gómez Molina, Juan José; La representación de la representación; Ed. Catedra; España 2007; pág. 151
2. Stanislavski, Constantine; El trabajo del actor sobre sí mismo. El trabajo sobre sí mismo en el proceso creador de la encarnación.; Ed. Quetzal; Argentina, 1986; pág 191.
3. Ibid. pág 204
4. Ibid. pág 214
5. Ósipovna Knébel, María; El último Stanislavski. Análisis activo de la obra y el papel.; Ed. Fundamento; Colección Arte; España, 2003; pág 131.