Capítulo 1 La expresión facial
El retrato
1.1.1 Antecedentes históricos
No sólo los científicos y los
psicólogos se han dado a la tarea de investigar las expresiones del rostro
humano, puesto que muchos artistas, sobre todo los pintores, tuvieron la
inquietud de conseguir la expresión perfecta de cada emoción con la finalidad
de trasmitir sin error posible el mensaje de su obra.
Los artistas tienden a ir más
allá de ver las apariencias, sobre todo al hablar de las artes figurativas
donde representan las cosas y seres vivos a través del análisis de las
apariencias. No importa la solución plástica que se utilice para plasmarla, al
mantener ciertos signos indicadores reconocibles, permite adivinar o intuir la
realidad de donde surge.
Sucede que los artistas, en los
tratados realizados, muestran un gran interés por la imagen representada del
hombre. Entre los artistas que han dedicado su tiempo al estudio de las
expresiones podemos encontrar a Leonardo Da Vinci, a Charles Le Brun y a
Jean-Auguste Dominique Ingres.
El retrato propiamente dicho no
aparece en los inicios de las civilizaciones antiguas aunque se hagan
representaciones humanas. Los primeros retratos de la historia fueron
esculturas. Los cráneos humanos encontrados en Jericó, donde los rasgos se
recrean con yeso y los ojos con conchitas, muestran la intención de reconstruir
la persona que era el difunto.
El arte egipcio es un
arte idealizado. Las cosas se mostraban como eran deseadas, no como eran en
realidad. Para los egipcios las figuras eran diagramas y su objetivo principal
era proporcionar toda la información necesaria para que lo representado fuera
reconocido sin ninguna dificultad. La cabeza va representada de perfil,
mientras el ojo y la ceja quedaban de frente. La nariz, la oreja, el mentón y
el cráneo también se representan de perfil. Al mismo tiempo buscaban mantener
la individualidad de sus gobernantes es sus esculturas e incluso después de su
muerte con bustos detallados y con tocados y joyería incluidos. 1
En la cultura Olmeca el hombre es
el tema principal. La expresión escultórica más famosa de los olmecas son las
cabezas humanas de enormes dimensiones, cada una de ellas muestra rasgos
faciales distintos, como si fueran retratos de individuos específicos. Pudieron haber sido reyes o sacerdotes.
También se ha propuesto que eran jugadores de pelota porque el tocado que
presentan todas las cabezas, pudiera ser el casco de protección para este juego
ritual. También se conoce n las esculturas de cerámica conocidas como baby
face, que eran esculturas de personas con síndrome de dawn pues para ellos las
personas con esta enfermedad eran muy importantes, ya que tenían un don porque
muchos morían muy jóvenes, y los que no, eran honrados con la construcción de
esculturas. Ambas esculturas combinan las líneas sinuosas y rectas, presentan
ojos rasgados y almendrados con narices planas. 2

Por otro lado, el arte
Maya, es un reflejo de su estilo de vida y cultura. Este arte se manifestaba,
en dibujos y pinturas en papel o al fresco, bajo y alto relieves en
piedra, madera,
barro, jade, y hueso, así como figurillas de barro. El escultor
trabajaba con las tradiciones locales incluso en la forma de las caras, se
puede identificar los estilos de cada región, como perspectivas, gestos, vestimentas,
y la profundidad de los grabados, lo que respetaba la tradición. Por ejemplo,
lo característico del estilo de Cotzumalguapa es su extraordinario
realismo al representar figuras humanas, que en algunos casos, se pueden
considerar retratos de personas, casi seguramente, Reyes y Nobles. Los rostros
humanos, retratos de hombres concretos, alternan con imágenes de los seres
sagrados y con numerosos símbolos en basamentos de templos y otras
construcciones. Y en todas las imágenes del hombre los mayas lograron gran
expresividad y dinamismo, una extraordinaria vitalidad y una incomparable
belleza, que son más notables en el arte escultórico del área del río
Usumacinta y en Palenque. Los rostros se esculpen con suave elegancia y
sencillez, expresan espiritualidad, vida interior y armonía con el mundo.
En el arte y de manera
constante, todos los personajes sin excepción se presentan con la cabeza
modelada como la del dios del maíz. De acuerdo a estas representaciones se
deduce que los mayas tenían cabeza ancha, nariz aguileña,
el pelo negro y lacio, los pómulos salientes, la frente ancha y
plana, y los ojos almendrados de color oscuro, con un marcado pliegue
en los párpados. Las características de estos grupos eran modificadas por influencias
mágicas y rituales, ya que modificaban la posición de los ojos para obtener una
vista estrábica. La deformación del cráneo era practicada en los niños
aprovechando que los huesos, entre la primera semana de nacidos y los dos
años, no están soldados y son moldeables. Es probable que este diseño fuera la forma
elegida para vincularse a un dios que era de vital importancia en la
cotidianidad del pueblo maya, pues el maíz era y es la base de su alimento. 3
El arte griego presenta una
búsqueda constante de la perfección en un realismo idealizado, sin importar los
problemas de la anatomía humana, la perspectiva, la composición, la
expresividad. Desde las primeras figuras humanas, que sólo presentaban detalle
de la cintura para arriba, a las primeras representaciones estáticas de los
atletas olímpicos, los artistas griegos siempre buscaron dar un aspecto más
realista a sus obras.
Es en Grecia donde
aparecen los primeros artistas reconocidos, como Mirón, Polícleto y Fidias,
quienes establecen los principales cánones ideales. Posteriormente los autores
tienden a interesarse por revelar los sentimientos y los estados de ánimo de
los retratados más que por la idealización, desembocando en el desarrollo de
los retratos realistas, sin idealización y que se recrean en los defectos físicos,
en lo feo, en la vejez, etc., consiguiendo rostros realistas, sinceros y con
una buena carga de introspección, retratos psicológicos que intentan definir el
carácter de los retratados. 4
En cuanto al retrato
en Roma, en un principio eran bustos que sólo recogían la cabeza y parte del
cuello, pero que se irán alargando poco a poco llegando a representar también
los hombros y el pecho, además de figuras de cuerpo completo. Si los retratos
griegos eran casi en su totalidad de varones y mujeres famosas, de personas que
habían ganado reputación como atletas, poetisas, filósofos, gobernantes y
oradores, los retratos romanos podían ser de cualquier persona que tuviera
medios, relaciones familiares o una cierta distinción para poder encargarlos.
La gente de Roma quería la imagen precisa de una determinada persona. Con la
influencia del arte griego, los romanos cambiaban muy a menudo su estilo de
retrato y hacían que sus personajes parecieran más bellos o más poderosos de lo
que realmente eran, pero evitando sacrificar sus características particulares
pues buscaron plasmar, no sólo el físico, sino también el alma, el
carácter. De acuerdo a la política dominante, el retrato se va idealizando
o volviendo a los rasgos realistas, pero se intenta marcar los rasgos suavizándolos y detallando
más los peinados. 5
Otro tipo de retrato individual
aparece primero como bustos de perfil a la usanza de las monedas romanas,
permitiendo definir, al paso de la línea del perfil, todos los pormenores de la
fisonomía del rostro.
Con el cristianismo, los grandes
cambios políticos del mundo causan el venir y devenir del retrato aunque se da
una gran cantidad de producción artística, pues se toman tipos genéricos sin
rasgos distintivos que identifiquen al individuo en concreto. Sin embargo, con
el tiempo los artistas van desarrollando el mundo del arte como una labor que
poco a poco se individualiza, permitiendo que el retrato tome una fuerte carga
por demostrar la existencia del individuo, tanto el retratado como el artista,
como tal en el mundo.
El cambio de los modelos
genéricos a los retratos individuales no fue sencillo ni rápido, siguió un
camino paulatino donde los pintores van colocando cada vez más rasgos faciales.
Por ello, no fue sino hasta el Renacimiento que los tratados de fisiognomía se
multiplican y los artistas comenzaron a crear tratados y estudios de la figura
humana. Lo que llevó también a los importantes miembros de la sociedad que se
formaba a crear una gran demanda de pinturas históricas o religiosas donde se pudieran
distinguir ellos mismos en la escena.
Los movimientos
pictóricos y escultóricos que se dieron durante este periodo, como la
perspectiva y la introducción de la pintura al óleo, impulsaron a los artistas
a investigar más a fondo las características físicas de su entorno, por ejemplo
el retrato donde la intención predominante era conseguir dar una representación
con rasgos familiares. No buscaban simplemente transcribir al personaje en la
obra, sino ir más allá y alcanzar un tipo de representación de la realidad del
momento, es decir, que tomando los elementos objetivos de la naturaleza y las
posibilidades de los materiales, plasmar elementos subjetivos.
Esto puede no saberse con certeza
al observar un cuadro, pero para ello se redactaron tratados donde dejan claro
que no se trata sólo del hombre sino de su entorno, cualidades y defectos, sus
acciones y su naturaleza, sus emociones y reacciones, entre otras cosas
marcando la idea de que no se trata de un oficio sino de una labor intelectual.
Por un lado algunos estudiosos
artistas tomaron como suyo un método dogmático que venía de las ideas
medievales y continúa manteniendo relación con las artes esotéricas haciendo
retrato cortesano, mientras otros artistas prefieren utilizar un método
psicológico, relacionado con la literatura, mucho más realista y sobrio.
1.1.2 Técnicas artísticas
Leonardo Da Vinci
realizó relativamente pocos retratos son sumamente valorados por ser una
perfecta muestra de la nueva manera de representación de la época. Era un observador
agudo que niega el valor de la fisionomía por carecer de fundamentos
científicos para él, no obstante, sí reconoce el valor de los trazos de las
arrugas para determinar el carácter, por lo que proponía el bosquejar al
natural tanto actitudes como gestos y expresiones faciales. Leonardo tiene un
gran interés por la caricatura además de marcar la tendencia del retrato a tres
cuartos, manos cruzadas y sobre un fondo de paisaje con La Gioconda. Además, en
sus estudios científicos de la conformación física del ser humano, alcanzó un
gran entendimiento de los huesos y músculos, su forma y funcionamiento,
entendiendo en gran medida el mecanismo de la expresión emocional y
adelantándose a su época.
No sucede que todos los artistas
aportaran a la fisiognómica sino que puede verse en los tratados realizados,
que tenían un gran interés por la imagen representada del hombre.
La habilidad y estudio de las
facciones humanas consiguió gran renombre para muchos artistas del retrato,
pero no se puede dejar fuera las emociones del artista que en cada pincelada
quedaban plasmadas de igual forma.
Entre los retratistas de la
época, Frans Hals consiguió captar el gesto y la expresión del rostro con una
gran veracidad e inmediatez en sus retratos de personas humildes, tal vez
animado por la simpatía que en él generaban. Rembrandt por otra parte, consigue
con su claroscuro una profundidad emotiva que conmueven al espectador en gran
medida pues usa la luz para la expresión psicológica, algo que puede notarse en
sus autorretratos y cómo modifica detalla los rasgos de su propio rostro desde
su juventud hasta su vejez.
Por su parte Charles le Brun, el
pintor en jefe del rey Luis XVI de Francia, en 1668 da la conferencia Método
para aprender a dibujar las pasiones, que es publicada en 1696. En esta
conferencia se mostró deseoso de simplificar, del saber-hacer a solo saber, el
trabajo de los artistas al establecer una gama de pautas y ejemplos de las
idóneas formas en que cada una de las expresiones debían representarse.
"La expresión, a mi parecer,
es una simple y natural imagen de la cosa que uno quiere representar; es un
ingrediente necesario de todas las partes de la pintura, y sin ella ninguna
imagen puede ser perfecta; es lo que indica el verdadero carácter de cada
objeto; es por ella que se distingue la naturaleza de los cuerpos, que las
figuras parecen tener movimiento, y todo lo que es imitado parece ser real.
(...) Hoy trataré de demostrar que la expresión es también aquella que refleja
los movimientos del corazón, y que hace visibles los efectos de las
pasiones." 6
Es decir, que la
expresión no es únicamente el hecho de plasmar sino que conlleva un
entendimiento de la realidad que se está imitando, con el fin de que
posteriormente, al ser observada por otras personas, éstas también vean la
emoción que se está expresando.
Le Brun dejan en claro que para
él la pasión es un movimiento del alma y que toda pasión es una expresión pero
no toda expresión es una pasión. "Como se ha dicho que el alma tiene dos
apetitos en la parte sensitiva y que de estos dos apetitos nacen todas las
pasiones, existen también dos movimientos en las cejas que expresan todos los
movimientos de las pasiones." 7
Habla de la relación entre alma y
sangre para dar origen a las emociones como lo llegó a hacer en su momento
Descartes, pero el tiempo y los nuevos estudios han dejado obsoleta esa
romántica visión del cuerpo humano. Aunque resulta interesante en cuanto a la
relación que establece entre los dos apetitos del alma y el movimiento de ambas
cejas para diferenciar las divisiones entre emociones.
Durante el siglo XVIII, surge el
retrato burgués íntimo y psicológico. Maurice Quentin de la Tour por ejemplo,
se aleja de los retratos de rango militar por los retratos donde se pueda
plasmar el alma del retratado, por así decirlo.
En este tipo de retratos el
interés se centra en la personalidad del individuo y el poder captar la
expresión de ésta de manera significativa, ya fuera malicia, inteligencia,
ingenuidad, encanto, etc.
Jean-Auguste
Dominique Ingres además de pintor fue pedagogo, por lo que se encargó de sentar
las bases del retrato clasicista. Plantea el dominio del dibujo pues plantea
que primero se debe hacer el dibujo preciso y detallado antes de iniciar a
poner el color. Sus ideas fueron recopiladas por el descendiente de uno de sus
discípulos.
Algunas de estas ideas son:
• El pintor debe ser fisonomista,
debe buscar la caricatura.
• Es necesario observar y
estudiar las poses que son habituales en cada edad.
• No hay dos personas que se
parezcan; dad a cada una su carácter individual, hasta en los menores detalles.
• Sólo se puede ser buen pintor
si se penetra en el espíritu del modelo. 8
Como tendencia contraria llega el
impresionismo, que causa grandes debates con relación al parecido del retrato
pues la idea general del público tiende a ser que no es un buen retrato si no
se parece al modelo; mientras que los artistas impresionistas afirman que es la
calidad plástica. La obra de Paul Cézanne destaca entonces por deformar la
fisonomía para lograr armonía, además de expresiones enérgicas y convincentes
de la figura humana.
Con el paso del tiempo, las
categorías entre géneros artísticos se van perdiendo, es a partir de entonces
que los artistas comienzan a buscar nuevas maneras de representar las
características psicológicas de sus pinturas. Al cobrar fuerza el
psicoanálisis, el retrato se vuelve una herramienta para estudiar el alma
humana. Se vuelve más importante trasmitir las emociones de la pintura al
espectador que conseguir que el retrato capte las del modelo.
La caricatura de la que habló el
siglo anterior Ingres toma fuerza pues el exagerar algunas características de
la expresión personal resultaba más significativo que imitar la realidad
literalmente. Algunos artistas van más allá en la simplificación y claridad
para conseguir un poder sugestivo mayor, desarrollando nuevas pautas estéticas
de la manera en que debe representarse la expresión de las emociones con las
nuevas técnicas. Por un lado la caricatura tiende a exagerar los rasgos
faciales más característicos de la persona con el fin de dejar en claro ya sea
su personalidad o alguna expresión emocional.
Lo mismo puede aplicarse dentro
de la animación que tanto auge tiene en estos momentos ya que puede
considerarse el arte que engloba a todos los demás, tomando elementos con los
cuales dar vida a las imágenes u objetos. Es en este caso donde la animación
demuestra su gran capacidad de adaptación y apropiación del entorno con el fin
de trasmitir idóneamente un mensaje. Los personajes de animación son
desarrollados con el fin de reflejar las características de la sociedad a la
que va dirigida, con lo cual la adaptación de los gestos faciales comunes y su
consecuente exageración y deformación permiten al espectador identificar el
papel que desempeña cada uno dentro de la narración.
En palabras de Charles Le Brun
“Primero, una pasión es un movimiento de la parte sensitiva del alma, que es
designada a perseguir aquello que el alma piensa que es para su bien, o para
evitar eso que cree es dañino para sí mismo. Ordinariamente, cualquier cosa que
cause una pasión en el alma produce alguna acción en el cuerpo.” Por ello es
necesario conocer los movimientos que realiza el cuerpo para representar cada
emoción. Dentro de la animación especialmente, ya que será la transición entre
ellos, que dé la sensación de movimiento y reconocimiento, es decir, crear
empatía.
Con el paso del tiempo también,
las categorías entre géneros artísticos se van modificando, es a partir de
entonces que los artistas comienzan a buscar nuevas maneras de representar las
características psicológicas de sus pinturas. Al cobrar fuerza el
psicoanálisis, el retrato se vuelve una herramienta para estudiar el alma
humana. Se vuelve más importante trasmitir las emociones de la pintura al
espectador que conseguir que el retrato capte las del modelo.
Un ejemplo reciente de esto son
las esculturas de Ron Mueck, que sorprenden al espectador sacándolo del
contexto habitual de una exposición artística con la sencillez de su trabajo,
que en lugar de mostrar imágenes complejas se centra en dar vida y realismo a
los detalles, dejando que sea el espectador quien complete con sus experiencias
las historias que de cada pieza pueden surgir. Las expresiones de cada
escultura permiten trasmitir las emociones conocidas por el espectador con el
fin de identificarse y comprenderla.
1.2 Fisiología
1.2.1 Aspecto funcional
La expresión es en gran parte
dada por la modificación de rasgos y líneas faciales, aun cuando la diferencia
entre una y otra expresión como terror y horror sea muy ligera pero tan marcada
que las hacen inconfundibles. Por eso se trata de la mano de un artista cuando
las delicadas diferencias resultan en convencer de manera convencional al mayor
número de espectadores.
La expresión o acción de
expresar, significa básicamente la manifestación con cualquier signo externo,
de lo que uno piensa o siente. La fisonomía o fisionomía se encarga del estudio
de las facciones que en su conjunto forman el aspecto particular de la cara. 9
Claro está que le expresión
depende no sólo de los gestos de la cara sino también de la postura, la actitud
además de otros factores como la respiración y la transpiración, la circulación
sanguínea y el sonrojarse. No todos estos factores son sencillos de
representar, por lo que cada artista depende de su propia experiencia y la
observación de su entorno más que del modelo utilizado.
Sigmund Freud escribió:
"Aquel que tenga ojos para ver y oídos para escuchar, podrá convencerse de
que ningún mortal puede guardar un secreto. Si sus labios mantienen silencio,
conversará a través de las puntas de sus dedos; la traición brotará de todos
sus poros. Una vez oí que un hombre le dijo a una mujer: ¿Te has dado cuenta de
que acabas de cruzar las piernas y los brazos al mismo tiempo? Obviamente te
has puesto a la defensiva". 10
El ser humano cuenta con una gran gama de
formas de comunicación, como consecuencia de su interés por relacionarse y
entenderse de mejor manera entre semejantes. La trasmisión de información.
Como seres sociales las personas
buscan relacionarse entre ellas y por ello la comunicación adopta múltiples
sistemas como el lenguaje verbal y el no verbal. Entre los sistemas de
comunicación no verbal tenemos al lenguaje corporal, que se refiere a nuestros
gestos, movimientos, el tono de voz, nuestra ropa; y al lenguaje icónico, en el
que se engloban muchas formas de comunicación no verbal: códigos universales
(sirenas, Morse, Braille, lenguaje de los sordomudos), códigos semiuniversales
(el beso, signos de luto o duelo), códigos particulares o secretos (señales de
los árbitros deportivos).
La manera en que nos comunicamos
es el resultado de nuestras vivencias, de nuestra manera de pensar y de actuar
frente a diferentes circunstancias. Claro, pero no siempre lo que dejamos que
los demás vean es nuestra personalidad sino la imagen que creamos para
trasmitir a un público. Un ejemplo puede ser un vendedor de puerta en puerta
que pese a llegar cansado a una casa de tanto caminar y muchas veces
desilusionado por la falta de ventas, cada vez que le abren la puerta
presentará una gran sonrisa y el entusiasmo con el que inició en ese trabajo
con el fin de trasmitir energía y dar a su producto la mejor presentación
posible. Me parece una alusión adecuada aunque no se trate de un personaje de
ficción, puesto que parte del atractivo que presentan los personajes animados
es el parecerse lo más posible a la realidad.
La comunicación no verbal es un
sistema de comunicación no basado en la expresión oral, sino a través de
signos, gestos, posturas, miradas, etc. En general no creo que presenten un
esquema sintáctico por el que se puedan analizar sino que depende más del
reconocimiento de emociones e impresiones que relacionamos con nuestras
experiencias.
Un estudio realizado por el
investigador Albert Mehrabian lanzó un resultado sorprendente: tan sólo un 7%
de la comunicación entre dos personas se realiza mediante palabras. Un 38% se
comunica mediante la voz y todos sus componentes (volumen, entonación...) y el
55% restante se lleva a cabo a través del lenguaje corporal (gestos, posturas,
mirada...). Se trata de la llamada regla 7-38-55, que puede llegar a verse como
una regla demasiado estadística, pero eso se debe a que sólo se llega a cumplir
siguiendo los parámetros que Mehrabian estableció como el uso de monosílabos no
conectados entre sí. A primera vista parece una buena respuesta para los
estudiosos de los gestos y la postura corporal pero al fijarse más
detenidamente resulta ser muy forzada y poco confiable. 11
La kinesia es el campo que
estudia nuestro comportamiento corporal, los movimientos realizados a través
del rostro, extremidades superiores e inferiores, confiriendo un significado
determinado a nuestro mensaje y sirviendo como refuerzo a nuestra comunicación
verbal. 12
Las principales fuentes estudio
del comportamiento kinésico son:
• Postura corporal.
• Gestos
• Manos
• Brazos
• Piernas
• Cabeza
• Expresión facial
• Mirada
• Paralingüística
• Tono
• Volumen
• Ritmo
• Proxémica
La postura corporal se refiere a
la posición que adopta el cuerpo en medio de una comunicación como sería estar
con los brazos cruzados en señal de protección; los gestos son los movimientos
de una o varias partes del cuerpo como señal como mover la cabeza de un lado a
otro para negar. La expresión facial, que trataré con mayor detenimiento más
adelante, se refiere a mostrar las emociones como tristeza o alegría; la mirada
forma parte de la expresión facial enfatizando las emociones. La
paralingüística estudia las variaciones que puede tener la voz al momento de la
Además resulta pertinente dejar
claro que el desarrollo cultural es un factor sumamente importante en el
desarrollo de las expresiones faciales dado que diversas investigaciones han
llegado a la conclusión de que si bien existen las expresiones básicas que son
reconocidas universalmente como las seis expresiones faciales principales;
otras, más específicas y dependientes de la persona que las realiza, emiten la
intensidad de las emociones o señales sobre el estado de ánimo y cada ciudadano
puede expresarse de diferentes maneras según la cultura del lugar.
Por ejemplo, en Japón las
personas tienden a ver a los ojos por señales de emociones mientras los
americanos tienden a mirar hacia la boca, pues la boca es más fácil
descontrolar que los ojos.
Esto se debe tal vez a que los
japoneses tratan de suprimir sus emociones más que los americanos pues
culturalmente los japoneses suelen cerrarse a grandes despliegues de emoción y
raramente sonríen o fruncen el ceño con la boca porque en la cultura japonesa se
busca enfatizar la conformidad, humildad y supresión emocional, rasgos que se
considera promueven mejores relaciones.
Sin duda, las normas de conducta
que establece cada cultura influyen en gran medida en la adaptación de los
gestos faciales, así como su reconocimiento y comprensión entre los habitantes
de esa región. Esto da lugar a que las artes plasmen factores comunes
reconocibles.
1.2.2 Investigación científica
El ser humano es un ser
expresivo, lo que lo ha llevado a vivir en sociedad y desarrollar un sinnúmero
de sistemas de expresión. El principal y más antiguo siendo su propio cuerpo.
Las posturas, gestos y gesticulaciones como sus herramientas básicas, y el
rostro como la parte más expresiva del cuerpo. Sin olvidar que desde siempre el
ser humano ha considerado la estrecha relación entre el aspecto físico, la
personalidad y el comportamiento.
Existen muchas teorías sobre el
origen de los gestos faciales, en las que se contraponen la idea de una memoria
genética con la idea de la mímesis o aprendizaje social. Mientras los
fisiólogos se empeñan en plantear el movimiento muscular como desprovisto de
espontaneidad, los psicólogos lo hacen en demostrar la relación afectiva que
les da razón de ser.
Parecen formar escuelas de
pensamiento basadas en la relación entre los rasgos y predisposiciones de los
animales y el hombre, de manera antropológica distingue las características y
rasgos de cada etnia, y los caracteres predominantes del hombre. En general, la
idea que presentan estos métodos de análisis de los rasgos humanos se centra en
la expresión de características generales y comunes al grupo y no a las
particularidades del individuo, puesto que únicamente destacan los rasgos
permanentes. Hacen gran hincapié en la observación de hábitos y costumbres, formas
y colores, no en reacciones temporales.
Es bien sabido que en el Antiguo
Egipto la representación del rostro humano tiene una función religiosa, donde
en se busca perpetuar las hazañas y posición social más que sus facciones pues
mantienen una fórmula establecida. Por otro lado, Roma toma las costumbres
etruscas y encuentra en la escultura un amplio campo de desarrollo para el
retrato pues buscan la expresión del poder imperial; con las constantes
conquistas su cultura se enriquece, toman características ceremoniales de
Egipto y del realismo griego, como el claroscuro y la captación de los rasgos
personales.
En un principio no fueron los
artistas los estudiosos de la fisiognomonia, sino los científicos y filósofos
como Pitágoras, Platón y Aristóteles. El primero tomaba muy en cuenta el
estudio del rostro a la hora de seleccionar a sus alumnos, el segundo imparte
conferencias sobre la dualidad cuerpo-alma, el último es el autor del más
antiguo tratado de fisiognomía existente.
Aristóteles, Empédocles y otros
filósofos enseñaron que los elementos de la tierra eran cuatro, así los médicos
hipocráticos, que siguieron esta doctrina, descubrieron cuatro líquidos
orgánicos esenciales a los cuales daban razón de ser el origen y el sostén de
la vida: sangre, bilis, flema o linfa, bilis negra o atrabilis. Estaban
convencidos de que la vida emergía en estos líquidos o humores del cuerpo y
sobre la base de esos humores los hombres podían ser distribuidos en cuatro
grupos o tipos: sanguíneo, melancólico, colérico y flemático.
Durante la Edad Media, los
médicos fueron los más interesados en estudiar la fisiognomía, pero no como una
ciencia pura sino mezclada con quiromancia, astrología y otras artes
adivinatorias.
En 1586 Gian Baptista
della Porta publicó un tratado que hoy se considera fundamental de la fisonomía
De humana phisiognomonia, donde
establece la relación entre los hombres y los animales, e incluso con las
plantas, planteando asociaciones de carácter de acuerdo a criterios
morfológicos que han llegado hasta nuestro días en frases como 'ojos de
cordero' o 'cara de perro'.
En el siglo XVI, tras estudiar
los elementos científicos de la caracterología de Della Porta, Johann Caspar
Lavater escribe de forma sentimental y poética varios tratados literarios sobre
fisionomía como “Fragmentos fisiognómicos para promover el conocimiento y el amor
del hombre” entre 1775 y 1778, que se quedan muy limitados por su fusión entre
lo aristotélico y la mística cristiana de su formación sacerdotal.
Al mismo tiempo surge en Alemania
la escuela llamada Frenología, donde su fundador Franz Joseph Gall elabora los
principios de craneoscopia; en ellos establece que el cráneo tiene las mismas
cualidades y defectos del cerebro, que el desarrollo y la capacidad mental
están relacionados a las protuberancias y depresiones de la caja craneal, y que
ésta está compuesta de tantos órganos como facultades y sentimientos tenga el
hombre. Con posteriores estudios que demuestran sus errores, la frenología
termina siendo útil simplemente para la anatomía artística.
En su momento, Charles Darwin
aplicó su teoría de la evolución a las expresiones faciales, afirmando que son
innatas y no aprendidas. Al interesarse en el funcionamiento de los músculos
que conforman la cara, retomó sus estudios sobre la Teoría de la Evolución, con
el fin de estudiar la relación evolutiva del ser humano con los primates y
otros mamíferos para comparar sus movimientos expresivos. Uno de sus
resultados mostró que sí hay una memoria
genética evolutiva en muchos de los movimientos que utilizamos para expresar y
los plasmó en su libro Expresión de las Emociones. En él afirma que no se trata
de expresiones emocionales a los comportamientos de los animales sino que son movimientos
físicos comunes como el respirar que viene aunado a reacciones relacionadas con
emociones fuertes. La cara de asco que una persona hace es similar a la cara de
un perro hace cuando se huelen o saben algo de comida desagradable porque ambos
son originalmente asociada con la acción de escupir la comida. Del mismo modo
se fue evolucionando a diferentes expresiones comunes a algunos animales, de
ahí que existan expresiones como "ojos de venado" o "piel de
gallina".
A finales del siglo XVIII y
principios del XIX, los científicos y médicos se dan a la tarea de estudiar no
la fisonomía sino la expresión de las emociones, marcando como inútiles los
trabajos anteriores. Entre ellos, autores como Sir Charles Bell sustituyen la
idea de las características permanentes y estáticas por la de los movimientos
musculares y el aprendizaje cultural de los mismos puede dar el origen y
formación de las expresiones.
Ahora bien, si bien la contienda
entre las teorías sobre la memoria genética de los movimientos expresivos como
la de Darwin y las teorías sobre la mímesis como la de Bell, no fue sino hasta
las investigaciones del neurólogo Guillaume Benjamin Amand Duchenne de
Boulogne que se encargaron de demostrar que la expresión puede crearse a placer
sin necesidad de una emoción o una reacción.
Con base en la teoría de la
mímesis, lo que hizo Duchenne fue experimentar con ligeros choques eléctricos
que causaran una ligera estimulación sobre los músculos específicos del rostro
para determinar la forma y funcionamiento de cada uno. Documentando cada
reacción a través de fotografías pudo determinar que expresión en concreto
tiene cada función muscular.
Con su estudio
Duchanne jerarquiza los músculos del rostro por su calidad expresiva en 3
tipos:
1.- Los que se contraen
totalmente solos, por lo que pueden expresar solos las pasiones o los
diferentes estados de ánimo.
2.- Los que dibujan las líneas de
expresión de una pasión que sólo ellos representan, pero que necesitan de otros
para realizarla.
3.- Los que expresan en relación
con otros músculos. 13
Sus resultados fueron sumamente
criticados por sus colegas por considerarse que al crear los gestos él y no la
emoción del modelo, éstos carecían de validez. Sin embargo, el hecho es que
demostró el funcionamiento de cada músculo de una manera mucho más contundente
que todos los estudios anatómicos anteriores, dando un gran avance científico,
del mismo modo que deja un aporte muy importante al diseño y las artes
visuales. No sólo sus descubrimientos dejan una buena base para el estudio sino
también permitirían que los animadores tradicionales y digitales en la
actualidad puedan desarrollar personajes cada vez más realistas.
Finalmente en el siglo XX otro
importante estudioso de la fisonomía y la emoción es Paul Ekman, que tomando
como base los estudios de Darwin sobre universalidad de las expresiones.
Según Ekman e Izard en su libro
“Unmasking the face”, las personas de diferentes culturas pueden reconocer las
expresiones faciales de un pequeño número de emociones. Sus estudios muestran
que hay constantes a través de la cultura en ciertas expresiones faciales de la
emoción que consideran como las principales. Estos estudios implican que esta
universalidad es parte de la evolución humana. La cara que hace un americano es
similar a la que hace un africano cuando están enojados, porque esas caras han
sido herramientas importantes de comunicación.

1.2.3 Huesos y músculos del
rostro
Me parece que resulta siempre
importante conocer el material con el que se va a trabajar posteriormente, en
este caso al tratarse de los movimientos gesticulares de la cara resultó
indispensable tener cierto entendimiento de cómo se compone y en qué forma se
mueve cada una de sus partes.
“Una acción no es más que el movimiento de
alguna parte, y este movimiento puede ser afectado sólo por una alteración en
los músculos, mientras los músculos son movidos sólo por la intervención de los
nervios, que unen la parte del cuerpo y pasar a través de ellos. (…)” establece
Charles Le Brun en las notas de su conferencia de 1668.
Resulta interesante que en muchos
casos se deje de lado la relación anatómica-muscular al momento de dibujar en
muchos casos, dado que resulta laborioso. Sin embargo, con un leve
entendimiento de los diferentes músculos, en este caso del rostro, es posible
desarrollar los movimientos gestuales con mayor calidad.
El área que conforma la cara
tiene varias secciones importantes cuyo movimiento denota la expresión. Ellos
son: el arco de las cejas, la nariz, el hueso de la mejilla, el área del ojo,
la base de la boca, la caja de la barbilla, el ángulo de la quijada baja, el
arco lateral de la mejilla y la concha de la oreja. 9 Por otra parte, los
huesos del cráneo y las masas de músculos que dan forma a la cara suelen
agruparse según su movimiento para simplificar su dibujo. Estas medidas,
aplicadas proporcionalmente en cualquier rostro, darán las mismas medidas y
relaciones espaciales. Por ejemplo, la distancia que separa los ojos es
aproximadamente la de otro ojo. 14
Cada una de estas secciones ha
sido estudiada y medida exhaustivamente por médicos, artistas, científicos,
etc. desde que se empezó a analizar las características del rostro pues aunque
se tenían ideas e interés no fue sino hasta que se pudieron comprobar ciertos
aspectos que se empezaron a realizar teorías coherentes.
Según Hale y Coyle dentro de un
proceso creativo relacionado a las imágenes, hay partir de un esquema
estructural en el que se puedan establecer las relaciones orgánicas entre los
elementos, conformando un soporte base. 10 El desarrollo de un personaje, no es
la excepción. El apoyo de un esquema que sirva como base o fórmula sirve para
dar una configuración con sentido y sencillez, permitiendo al diseñador que se
enfoque en los detalles necesarios del diseño. 15
Esto sin duda parece un trabajo
innecesario y hay miles de libros sobre cómo crear un personaje de la manera
más sencilla y sin siquiera mencionar la palabra hueso o músculo, mucho menos
conocerlos. Sin embargo, al enfrentarse a la tarea de darle vida a ese
personaje uno se da cuenta que necesita conocer los movimientos correctos para
que sea creíble y real al ojo del espectador.
El área de la cara posee varias
características que lo diferencian del resto del cuerpo ya que la mayoría de
los músculos están unidos en su inicio su final a un
El área de la cara posee varias
características que lo diferencian del resto del cuerpo ya que la mayoría de
los músculos están unidos en su inicio su final a un hueso, ayudando a las
articulaciones a dar movimiento, mientras que la mayoría de los músculos de la
cara están unidos al tejido de la piel en lugar de a un hueso. Esto hace que
formen una red de tejido móvil que se estira y contrae por la interacción
resultante.
El rostro humano está habituado a
expresar, ya sea emociones e ideas verdaderas o con la intención de
enmascararlas. De este modo, son las facciones las que dan al rostro la posibilidad
de expresar, y son las facciones un conjunto de líneas que en sí mismas hablan
de la historia de la persona tanto como de la manera en que expresa sus
emociones. Las facciones dependen de la formación física de huesos y músculos
de la cara además de la conducta por la que se utilizan de una u otra manera.
De este modo hay que partir de la
conformación de la cabeza como un todo y desglosarlo en sus partes. Primero, la
cabeza es la conjunción de huesos, músculos y órganos sensoriales.
La cabeza está conformada por dos
áreas: el cráneo y la cara. El primero se encarga de proteger al cerebro,
mientras el segundo se forma con una serie de cámaras donde se alojan algunos
de los órganos de los sentidos.
El esqueleto de la cara está
conformado por los siguientes huesos: 16
1. Hueso
frontal. |
2. Huesos parietales.
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3. Huesos temporales.
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4. Huesos nasales.
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5. Maxilar.
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6. Malar o hueso de la mejilla.
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7. Mandíbula.
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8. Ándulos de la mandíbula.
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9. Rami de la mandíbula.
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10. Arco zygomático.
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11. Procesos temporales de los huesos
temporales.
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Entre los huesos más importantes
de la cara por su determinación de la forma está el hueso malar o de la mejilla
pues establece el ancho de la cara. Siguiendo su camino hacia la oreja está el
arco zygomático, dando paso a la fosa temporal. Esta fosa contiene al músculo
temporal, con el que se conecta la mandíbula al resto de la cara y permite su
movimiento.
Los músculos de la cara varían en
tamaño, forma y fuerza, siendo difícil en ocasiones distinguirlos por no estar
todos a un nivel superficial o por cambiar la dirección de sus fibras. Difieren
del resto pues en lugar de mover un hueso con otro mueven la piel, ya que
pueden tener ciertas conexiones con los huesos de la cara pero sus inserciones están
con la piel. Estos músculos se pueden dividir por ejemplo, por la región facial
en orbital, supraorbital infraorbital, nasal, zygomatico, temporal, auricular,
parotido-masetero, bucal, oral y mental; o de acuerdo a la región en que
influencian el movimiento en los del cuero cabelludo, destacando la parte que
cubre la frente, y los que controlan las varias aberturas de la cara como son
los ojos, nariz y boca.
En cuanto a
los músculos de la cara está conformado por los siguientes: 17
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1. Trapezius.
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2. Platysma myoides.
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3. Levator menti.
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4. Depressor labii inferioris o
quadratus menti.
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5. Depressor anguli oris o triangularis menti.
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6. Risorius.
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7. Orbicularis oris.
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8. Zygomatic o malar.
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9. Depressor alae nasi.
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10. Compressor naris.
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11. Levator labii superioris alaeque
nasi.
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12. Orbicularis palpebrarum.
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13. Pyramidalis nasi.
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14. Frontalis.
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15. Corrugator supercilii.
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16. Epicraneal aponeurosis.
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17. Temporal.
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18. Levator labii superioris proprius.
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19. Levator anguli oris.
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20. Buccinator.
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21. Masseter.
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La frente tiene una movilidad de
arriba a abajo, principalmente por la acción del músculo occipito-frontalis.
Éste músculo cubre desde la unión de la base del cuello con el hueso occipital
hasta la zona de las cejas y la base de la nariz, formando dos porciones
carnosas y una intermedia fibrosa llamada epicranial aponeurosis. Después del
músculo frontal, en la base de la nariz y entre las cejas, se encuentra el piramidalis
nasi, que al moverse mueves la piel hacia abajo y hacia el centro. Mientras
tanto, el corrugatores supercilii se extiende hacia la mitad de la ceja, que al
moverse fruncen la piel de la frente. El arco temporal, en la parte sumida del
temple sobre el zygimatic, abarca hasta el arco de la ceja marcando la línea
temporal, el lado plano de la frente.
A la mitad de la cara, rodeando
el orificio de los ojos en la zona que rodea los párpados está el orbicularis
palpebrarum y su función es la de cerrar los párpados, la parte superior
cubriendo el ojo en mayor medida que la inferior, ambos jalando la piel de la
frente y la mejilla respectivamente, creando pliegues comúnmente llamados
'patas de gallo'. Para abrir los ojos se tiene el levator palpebrae superioris
unido a la superficie interna del párpado y sobre la órbita del ojo.
Son tres los principales músculos
que permiten el movimiento de la nariz. El compresor naris se encuentra a ambos
lados de la nariz y sobre el maxilar, estirándose sobre el arco nasal con el
cartílago que cuando se contrae comprime las alas nasales por la depresión que
causa sobre el cartílago. El levator alae nasi forma parte del músculo llamado
levator labii superioris et alae nasi. Este músculo recorre desde el margen
orbital del ojo hasta la base de la nariz, recorriendo el lado de la nariz
hacia abajo hasta las alas nasales, por lo que puede levantar y dilatar los
orificios nasales. El depressor alae nasi nace sobre los dientes frontales del
maxilar hasta abajo de los otros dos músculos, por lo que apoya en la
contracción de las alas nasales al respirar.
Finalmente, la parte con mayor
movilidad además de control consciente, y hacia donde tienden a converger las
fibras de los músculos de toda la cara, es el área de la boca. El orbicularis
oris es un ovalo de músculo grueso que rodea el orificio de la boca cuya parte
interna es el margen rojo de los labios y la parte externa se extiende hacia
los extremos, lo que permite que este músculo cierre la boca, además de juntar,
estrechar y levantar los labios. El masseter es un músculo fuerte que controla
la forma de la mayor parte de la mejilla; completa 45 grados del contorno del
final de la órbita del ojo, desde el puente de la nariz a través de la cara
hasta el punto de la mandíbula.
Sus músculos pueden ser agrupados
de acuerdo a su acción ya que están los encargados de levantar el labio
superior, de elevar, retraer o bajar el ángulo exterior, y de bajar el labio
inferior. Para mover el labio superior hacia arriba hay dos músculos, uno es el
levator labii superioris et alae nasi y el otro el levator labii superioris
proprius, que se encuentran unidos al tejido del labio superior y hasta las
alas nasales. Bajo el anterior y hacia la comisura de la boca está el levator
anguli oris, y unido al zygonatic, que son dos músculos que van de la comisura
a la superficie exterior de la mejilla, permite el movimiento hacia adentro,
arriba y afuera del ángulo de la boca. El buccinator completa el pliegue en la
punta de la esquina de la boca y se mueve a través de la mandíbula bajo el
masseter y se ve como un área en depresión a la mitad de la mejilla baja. El
músculo risorius, que es parte del platysma myoides, parte desde el cachete
frente a la oreja hasta el ángulo de la boca y funciona para ensanchar y
alargar la boca. Para llevar hacia abajo los ángulos de la boca está el
depressor anguli oris, el cual sube del borde inferior de la mandíbula en forma
triangular hasta el lado inferior de la boca. El músculo depresor del labio
inferior es el depressor labii inferioris, de forma cuadrada, parte del
triangularis hacia el frente del labio inferior. El levator menti se encuentra
abajo de los dientes frontales inferiores a la barbilla, por lo que para elevar
la barbilla también se levanta el labio inferior, llevándolo hacia adelante.
1.3 Emoción
1.3.1 Teorías psicológicas
Algunos filósofos han tratado de
distinguir entre las emociones y los estados de ánimo y entre las emociones
violentas de poca duración y las emociones calmadas de larga duración, con la
distinción entre un episodio y una inclinación.
Un episodio es un suceso que está
ocurriendo, generalmente de poca duración y claramente limitado de tiempo. Por
ejemplo, el hecho de enojarse ante una situación momentánea, que al pasar se va
con el sentimiento de enojo.
Una inclinación es una tendencia
a estar sujeto a cierto tipo de episodios, como podría ser la reacción continua
de molestia cada vez que se ve a determinada persona.
Existen incontables teorías sobre
qué son las emociones, en psicología pueden destacarse tres corrientes. La
primera teoría explica las emociones únicamente desde la fisiología, la segunda
desde las cogniciones y la tercera basa su teoría en la interacción de ambas.
La opinión de Aristóteles,
que abarcaba un concepto de la emoción
como una forma más o menos inteligente de concebir cierta situación, dominada
por un deseo (por ejemplo, en la cólera, el deseo de venganza). 19
Según algunos teóricos como
Sartre y Solomon, las emociones son o se parecen a juicios de valor o creencias
no expresadas. Según otros como Hutchenson y Scheler, las emociones son
percepciones de valor análogas a las percepciones sensoriales de los colores y
los sonidos. Otros teóricos más como Hume y Brentano sostienen que las
emociones son simplemente sensaciones agradables o desagradables, actitudes en
pro o en contra sobre las cuales formulamos nuestras creencias de valor.
La teoría basada en los trabajos
de William James establece que la reacción es simplemente una reacción
fisiológica, esencialmente en su acompañamiento sensorial: un sentimiento.
La teoría de James, de 1884,
sugiere que basamos nuestra experiencia de la emoción en la conciencia de las
respuestas fisiológicas o sensaciones físicas a los estímulos que provocan la
emoción, tales como el aumento de nuestro ritmo cardíaco y los espasmos
musculares.
James considera tres tipos de cambio corporal:
·
El comportamiento expresivo como el llanto y la
sonrisa,
·
Los actos instrumentales como correr y encogerse,
·
Los cambios fisiológicos tales como el temblor.
Los resultados del estudio
también sugieren que la respuesta del sistema nervioso autónomo ayuda a determinar
la intensidad de la emoción experimentada, así como a diferenciar las
emociones.
Como Aristóteles, las teorías de
Cannon en 1927 y de Bard en 1938, destacan que las emociones están formadas
tanto por nuestras respuestas fisiológicas como por la experiencia subjetiva de
la emoción ante un estímulo. Todas las reacciones físicas son iguales para
diferentes emociones, en base (únicamente) a las señales fisiológicas no
podríamos distinguir una emoción de otra.
Las emociones están asociadas a
la cultura y sólo pueden ser analizados mirando a diferentes niveles sociales.
La experiencia y la expresión de las emociones dependen de las convenciones o
reglas aprendidas. Estas convenciones o reglas son diferentes en las distintas
culturas. Sobre la base de este razonamiento se han encontrado importantes
diferencias transculturales e históricas en la manera en que las emociones se
conceptualizan y experimentan. Por ejemplo, si alguien es humillado por uno de
sus amigos en la presencia de otras personas, se espera que se enoje si creció
en los Estados Unidos u otro país occidental, sin embargo, si se ha vivido en
Japón, podría simplemente sonreír al amigo que le enfureció.
Por otro lado, la teoría de
Schacter-Singer de 1962 mantiene que las emociones son debidas a la evaluación
cognitiva de un acontecimiento, pero también a las respuestas corporales. La
persona nota los cambios fisiológicos, advierte lo que ocurre a su alrededor y
denomina sus emociones de acuerdo a ambos tipos de observaciones. Se trata de
una teoría que reúne tanto los factores fisiológicos como los factores
cognitivos que dominan las dos anteriores, destacando que las emociones son
consideradas respuestas al sentido de los acontecimientos en relación con las
metas del individuo y motivaciones.
¿Si la emoción es considerada la
reacción física, entonces qué inicia el cambio físico? Las emociones realmente
se inician a través de un análisis individual de las circunstancias. La
evaluación es el proceso de juzgar el significado personal para bien o para mal
de un evento. Así, la experiencia pasada de una persona y sus objetivos son
aspectos importantes de la forma en que ésta evalúa una situación, y por
consiguiente de cómo reaccionará a ella.
Jean-Paul Sartre argumenta en
toda su filosofía que somos responsables de todo lo que hacemos y de todo lo
que somos, y esto incluye nuestras emociones. Nuestras emociones, dice Sartre,
son "transformaciones mágicas del mundo", formas voluntarias en que
modificamos nuestra conciencia de los sucesos y cosas para tener una visión más
agradable del mundo. Es una especie de escape de nosotros mismos en la que
nuestra percepción se adecúa para hacer más llevadera una situación, como la
fábula de Esopo sobre el zorro y las uvas.
LA ZORRA Y LAS UVAS
Quiso una zorra hambrienta,
al ver colgado de una parra hermosos racimos de uvas, atraparlos con su boca;
mas no pudiendo alcanzarlos se alejó diciéndose a sí misma:
- ¡Están verdes! 20
Aunque nunca elaboró una teoría
en gran escala, publicó en 1939 Las Emociones. Esbozo de una teoría, donde su
análisis de la forma en que las emociones son estrategias para no enfrentarnos
a nosotros mismos y a nuestra situación se convirtió en el prototipo de la idea
de la 'mala fe'.
La conducta que resulta de las
emociones es diferente a las demás ya que no afecta al objeto que la provoca
sino al individuo mismo en cuanto que cambia la manera en que percibe al
objeto.
Para 1914 Claud Sigaud formula la
ley de la dilatación-retracción. Y durante 1929 Pierre Abraham establece su
teoría de las mitades del rostro, donde destacando la asimetría del mismo
estudia cada hemisferio por separado para conocer el Yo activo y pasivo,
acreditándose la posición como el primero en intentar interpretar el
significado psicológico de las disimetrías.
Louis Corman es el fundador de la
Morfopsicología. Siguiendo la misma línea de Jung y Le Sene, divide el rostro
en tres zonas de arriba a abajo y en dos partes de adentro a afuera, para luego
analizar cada parte del mismo.
"En todos los momentos
históricos, se ha pensado que existen correspondencias exactas entre las formas
de la cara y los rasgos de personalidad así como aptitudes (de inteligencia).
Se estimaba en consecuencia que se puede conocer la personalidad de una persona
a través de su morfología facial. Esta estimación era un conocimiento puramente
empírico que no aportaba ninguna certitud. Para que ella sea científica hace
falta descubrir las leyes subyacentes que rigen estas relaciones entre las
formas faciales y la vida psíquica. Estaba reservado a una época reciente hacer
este descubrimiento, así se ha permitido edificar las bases de una nueva
ciencia, que yo he llamado en una obra de 1937, la Morfopsicología”.
Fragmento de Visage et
Caractère, p.11 de Louis Corman. 21
Aunque minuciosos y bastante
interesantes, los trabajos de Le Senne y Corman resultan muy utópicos por el
simple hecho de que sus tipos son extremistas y por lo tanto imposibles de
existir en el mundo real. Establecen tipos que extrapolan de blanco al negro
las características del individuo de acuerdo a su rostro, lo que podría servir
como una guía para establecer niveles intermedios, una amplia gama de grises si
es posible.
1.3.2 Caracterología
El psicólogo francés René Le
Senne, en su libro Tratado de
Caracterología de 1953, basa su teoría en la presencia o ausencia de tres
dimensiones que define como emotividad, actividad y primariedad/secundariedad,
a través de las cuales distingue ocho tipos de personalidad que reciben el
nombre de amorfo, apático, nervioso, sentimental, sanguíneo, flemático,
colérico y apasionado. 22
Para tener la posibilidad de
representar de la manera más apegada posible las emociones humanas en los
personajes de animación, considero necesario tomar en cuenta que un factor
importantísimo para conseguirlo es el conocer los códigos de comunicación principales
del público. Esto es porque no todas las culturas relacionan del mismo modo
ciertos gestos faciales y al mismo tiempo podemos ver una animación europea,
hindú o japonesa y comprender las emociones que se tratan de trasmitir para
conmovernos.
Como es bien sabido, la palabra
carácter deriva del griego, en dónde tenía un significado de marca o
instrumento grabador, por lo que se puede entender como una manifestación
visible de algo que la determina.
Según el diccionario, la
caracterología es parte de la psicología que se ocupa del carácter y la
personalidad del hombre, es decir del conjunto de peculiaridades que conforman
el carácter de una persona. 23
La caracterología fue
desarrollada por L. Hamilton McCormick en la década de 1920, como un intento de
producir un sistema objetivo y científico para valorar el carácter de un
individuo que intenta combinar una fisionomía revisada, una frenología
reconstruida y una patonomía ampliada, con una etnología, sociología y
antropología establecidas.
McCormick sugirió posibles
aplicaciones para la caracterología, por ejemplo, para aconsejar a los padres y
educadores, como guía en los ascensos militares, para evaluar los patrones de
pensamiento (orientados al razonamiento u orientados a la memoria), asesorando a
negocios y competidores, además como orientación profesional y selección de
parejas. 24
El carácter es la expresión
unitaria del funcionamiento de la persona, tanto a nivel psíquico como
somático. Es la actitud fundamental con que ésta se enfrenta a la vida.
Describe una realidad objetiva y puede ser observado con más facilidad por
otros que por uno mismo.
Lo principal del carácter es que
representa un modelo de comportamiento o una tendencia habitual, un modo de
respuesta fijo, congelado o estructurado, y posee una cualidad característica
que lo distingue como el sello de la persona. En este sentido toda estructura
de carácter es patológica. Por esto el análisis del carácter no es una
interpretación subjetiva de características, es un estudio sistemático, a
través de la observación, del comportamiento de una persona. 25
Como todo lo concerniente a la
psicología, el carácter ha sido definido de muchas maneras para su estudio, uno
de estos conceptos dice que "el carácter es el sello que nos identifica y
diferencia de nuestros semejantes, producto del aprendizaje social.",
dándonos la idea de que somos personas únicas y que poseemos un conjunto de
reacciones y hábitos de comportamiento únicos que se han desarrollado a través
de experiencias vividas.
Por otro lado, otro concepto que
se contrapone dice que "el temperamento es la base biológica del carácter
y está determinado por el proceso fisiológico y los factores genéticos que
inciden en las manifestaciones conductuales", dando la idea de que la
clase de personalidad no es algo desarrollado a través del tiempo sino que ya
viene definido desde el nacimiento.
En mi opinión ambos conceptos
muestran elementos válidos para estudiar a un ser humano, sin embargo, resulta
más plausible la primera. Tomando en cuenta las características que ambos
conceptos presentan, el caso más completo que se me ocurre es el de gemelos
pues física y genéticamente son lo más parecido que puede llegar a ser un ser
humano a otro, y entonces se presenta la situación de las vivencias, porque al
vivir juntos comparten también las experiencias y resultan personalidades
similares, pero cuando son separados y viven situaciones diferentes pueden
terminar con personalidades diferentes.
Lo que si se tiene claro es que
hay tres factores fundamentales en la formación del carácter:
1. Emotividad es la mayor o menor
facilidad con que se reacciona ante una situación.
2. Actividad se refiere a la
necesidad desinteresada que impulsa a actuar de una u otra manera.
3. Repercusión es entonces, la
capacidad de respuesta a lo que sucede. Se divide en dos:
• Tipo primario – actúa al
momento frente a cada situación que se presenta.
• Tipo secundario - reacciona a
los sucesos que surgen.
En donde tenemos que las personas
que poseen los rasgos indicados como primarios son personas variables y
volubles, así como los que presentan la forma secundaria son constantes y
organizados.
Por ejemplo, en una situación
peligrosa como un asalto, una persona puede ponerse en alerta en cuanto las
palabras del asaltante inician, mientras otra persona no se percata del peligro
hasta ver el arma y notar la situación. Encontrándose entonces frente al
asaltante, la primera persona el instante entrega su dinero y pertenencias de
valor pues no quiere encontrar más problemas, en cambio la segunda persona
necesita más tiempo para moverse y entregar sus cosas, e incluso necesita que
se le grite y ordene que hacer.
En este ejemplo, algo extremo
debo aceptar, la primera persona se muestra más emotiva al entender con mayor
rapidez la situación y actúa frente al miedo de manera instantánea; por otro
lado, la segunda persona tiene una menor emotividad y no actúa sino que
reacciona ante los estímulos de manera lenta y hasta torpe.
Sin embargo, la personalidad no
es algo tan simple y directo, existen múltiples medios, como pruebas con
dibujos y cuestionarios, para identificar la combinación más cercana que
presenta nuestra personalidad, ya que al combinar los componentes aparecen ocho
tipos caracterológicos:
|
Tipo de carácter 20
|
Factores
|
|
Nervioso
|
Emotivo, No Activo y Primario
|
|
Sentimental
|
Emotivo, No Activo y Secundario
|
|
Colérico
|
Emotivo, Activo y Primario
|
|
Apasionado
|
Emotivo, Activo y Secundario
|
|
Sanguíneo
|
No Emotivo, Activo y Primario
|
|
Flemático
|
No Emotivo, Activo y Secundario
|
|
Amorfo
|
No Emotivo, No Activo y
Primario
|
|
Apático
|
No Emotivo, No Activo y
Secundario
|
a) El Nervioso.
Emotivo, No Activo y Primario
El tipo de carácter nervioso
cambia continuamente de intereses y de ocupación. Este tipo de carácter se
entusiasma con lo nuevo, pero este sólo busca lo que es práctico de ello,
presenta falta de orden, disciplina y perseverancia en las cosas. Tiene una
voluntad débil, es inestable, sociable, cariñoso y extrovertido.
En cuanto a su inteligencia, le
cuesta la comprensión, la memorización y el razonamiento lógico de las cosas.
Es perezoso y distraído, trabaja solamente cuando la tarea coincide con sus
intereses momentáneos.
b) El sentimental
Emotivo, No Activo y Secundario.
Es muy sensible, tímido,
pesimista, busca el aislamiento y la soledad. Es rencoroso, difícil de
reconciliar y se desmoraliza rápidamente. Es inseguro y en el trabajo es lento
e indeciso.
En cuanto a su inteligencia es
reflexivo, se centra en los objetos y es muy abstraído. Le gusta hacer las
cosas bien, pero se desalienta pronto ante las dificultades, además tiene
problemas para adaptarse a cosas nuevas.
c) El Colérico
Emotivo, Activo y Primario.
Siempre vive ocupado, siempre
buscando hacer cosas nuevas. Debido a sus arrebatos suele improvisar y se
precipita, despilfarrando energía, y cae en la dispersión. Abandona las cosas
cuando aparece algún problema. Es muy extrovertido.
En cuanto a su inteligencia, le
gustan las cosas concretas, inmediatas y técnicas, comprende con rapidez y es
bueno para improvisar. Se tensiona fácilmente, no le gusta sintetizar las
cosas. Posee una escasa capacidad para adquirir nuevos conocimientos, es poco
disciplinado en su trabajo. Le gusta el trabajo en equipo e individual. Cambia
constantemente de actividad y no termina lo que empieza.
d) El Apasionado
Emotivo, Activo y Secundario.
Posee una gran memoria e
imaginación, tiene una gran capacidad de trabajo por lo que vive siempre
ocupado. Tiene afición al estudio y le gusta todo tipo de tareas. Prefiere
trabajar solo, estudia de forma ordenada y metódica. Se destaca en lectura,
historia, redacción y matemáticas. Le interesa lo social, religioso y político.
e) El sanguíneo
No Emotivo, Activo y Primario
Es muy poco sensible y sólo le
mueven los resultados a corto plazo. Tiene tendencia a mentir para conseguir lo
que quiere. Piensa todo fríamente, aunque es optimista, social y extrovertido,
es curioso y le gusta tocar todo. Se adapta bien a cualquier ambiente. Aunque
es trabajador, se deja llevar por la superficialidad y la chapucería.
f) El flemático
No Emotivo, Activo y Secundario.
Es reposado y tranquilo,
reflexivo y callado además de ordenado. Le gusta trabajar solo, es puntual y se
preocupa por la exactitud de todas las cosas. La inteligencia del flemático es
lenta pero profunda. Tiene buena aptitud para comprender lo esencial de las
cosas. Es dócil y metódico.
g) El amorfo
No Emotivo, No Activo y Primario.
Es perezoso, su vida es dormir y
comer. Es poco original y se deja llevar por el ambiente. Es despilfarrador,
impuntual y carece de entusiasmo. Es social y extrovertido. Razona con mucha
lentitud y analiza las cosas de forma superficial, huye de cualquier esfuerzo y
suele aplazar las tareas. Es torpe y desordenado.
h) El apático
No emotivo, No Activo y
Secundario.
Es cerrado en sí mismo,
melancólico, irreconocible y testarudo, perezoso y rutinario pasivo e
indiferente. Carece de estímulo y actividad, además de ser pobre de ideas. Es
patético y poco interesado en actividades.
Al hacer cada combinación en cada
uno de estos tipos sin duda, se puede encontrar varias características que,
siendo buenas o malas, consideramos que son parte de nuestra personalidad y
terminar pensando que encajamos en varias de ellas, pero no se trata de
cualidades o defectos ni de encasillarnos. Se trata de dar uso a las
características de un modo bueno o malo con el fin de conseguir una
personalidad equilibrada y armónica.
Es por ello que los psicólogos
pasan años desarrollando un ojo crítico y utilizan no sólo sus conocimientos
como expertos sino también pruebas y exámenes sumamente objetivos para
determinar nuestro tipo de personalidad. Todos estos rasgos caracterológicos
son puntos de referencia. No podemos etiquetar la personalidad de las personas
como si cada uno de ellos no evolucionara con el tiempo o no tuviera nada
propio.
De lo anterior se puede entender
que la caracterización no se inicia con la apariencia sino que viene del
interior. Un personaje memorable no depende sólo del diseño visual, pues no
depende de que tan bien esté dibujado el hecho de poder considerarlo real y con
vida dentro de su mundo. Aunque no hace daño tampoco que le agregue atención y
ayude a atraer al espectador.
Me parece que es un complejo
sistema que se aprende desde temprana edad, pero que al mismo tiempo parte de
uno mismo, de la personalidad de cada individuo. Al momento de desarrollar un
personaje de la nada, no existen esos factores genéticos o vivencias
trascurridas que definan el carácter, sólo se cuenta con la idea del diseñador
y los elementos que éste quiera añadir para desarrollarlo y crear su
personalidad. Es por esta razón que es importante tener una noción de dónde se
forma la personalidad, un trasfondo que el espectador puede o no descubrir en
la animación pero que ayuda al animador a saber cómo y porqué cada personaje
reacciona de determinada manera.
No se trata de qué hace el
personaje sino de cómo lo hace, que demuestre cualquier tipo de rasgo
reconocible en cada uno para considerarse con vida. Es entonces deber del
animador conocer a su personaje, entenderlo, ser él, con el fin de dotarlo de
una personalidad propia sin importar que se trate de animales, seres humanos,
objetos, símbolos o elementos tipográficos.
El espectador está acostumbrado a
ver personajes humanos en situaciones humanas, pero los personajes de animación
no suelen comportarse de forma exactamente humana sino que tienden a exagerar,
simplificar o distorsionar las acciones y reacciones con el fin de conseguir
efectos más dramáticos o cómicos, para que se entienda sin lugar a dudas cual
es la situación que se presenta tanto fuera como dentro del mismo.
1.3.3 Principales emociones
Casi todas las expresiones que
hacemos iniciaron su formación en la primera expresión que hacemos, el llorar
al nacer.
Cada persona representa de
diferente manera las acciones aprendidas mientras que las acciones instintivas
son iguales. Una emoción no es sólo un sentimiento interno, también tiene una
referencia externa con una situación, persona u objeto. Del mismo modo, las
expresiones faciales no sirven tan sólo para comunicar las emociones, también
aumentan la emoción sentida y mandan señales al cuerpo para que emita una
respuesta consecuente.
Las emociones extremas son
respuestas a situaciones extremas. Las expresiones llenas de pasión como la
angustia y el enojo se aplican en pinturas narrativas y de acción, mientras los
retratos se centran en individuos con expresiones más tranquilas como
melancolía. Estas son las expresiones que permiten al observador identificarse
y crear una relación más cercana con la obra de una manera totalmente diferente
a la que pudo tener el artista. Por otro lado, las expresiones más sutiles son
las que trasmiten más que las extremas porque dan mayor libertad a la
imaginación y despiertan interés.
En el cine mudo la expresión
facial era especialmente importante como recurso para comunicar el estado de
ánimo y mental del personaje.
Existen seis categorías básicas
de emociones:
• Tristeza: melancolía, pena, soledad, pesimismo.
• Enojo: rabia, ira, resentimiento, furia,
irritabilidad.
• Alegría: diversión, euforia, contentos, da
bienestar y seguridad.
• Miedo: peligro, inseguridad, incertidumbre.
• Sorpresa: sobresalto, asombro, desconcierto.
• Odio: aversión, disgusto, asco.
1.3.3 Expresiones faciales y su
movimiento
Entre los análisis y teorías que
buscan explicar los movimientos corporales, un método que aunque parezca
sencillo presenta una guía clara de partida para plantear las emociones es el
método de estudio que propone Humbert de Superville18 en 1827. En
sus escritos plantea un esquema basado en la dirección en que se encuentran los
órganos del rostro, partiendo de la dirección horizontal de los órganos como la
calma y estabilidad del rostro. Planteando así que si los órganos son puestos
en dirección oblicua convergente se tiene un rostro que expresa alegría y
voluptuosidad, mientras que si se le da dirección oblicua expansiva se tendrá
tristeza y meditación.

Estos tres esquemas, parten de la
concepción de que alegría y tristeza son las emociones base opuestas, de las
que se parte para la configuración del resto de las emociones que puede
expresar el rostro. Ambos implican un movimiento aprendido o acción mímica de
los músculos.
Partiendo de ésta concepción
básica, decidí tomar como guía el trabajo de Gary Faigin puesto que estaba
dirigido a artistas y el desarrollo de su investigación presentaba la línea más
cercana a mi actual investigación. 26
Tristeza
Entre las emociones, la tristeza
es la que puede durar más tiempo. A ninguna otra solemos aferrarnos tanto, y
del mismo modo es la expresión facial que más dura como una sombra sobre la
cara, mientras las demás emociones son más espontáneas y fugaces. A la vez,
requiere la menor cantidad de movimientos y causa la mayor cantidad de tensión
y compresión muscular en la cara.
La mitad de la expresión está
basada en como se ve afectada cuando la boca es forzada en una forma
rectangular; la otra mitad se da por la contracción de todos los músculos
alrededor de los ojos como respuesta a la boca. Ambas partes son esenciales
para la expresión sin embargo la oca puede estar abierta o cerrada en varias
posiciones mientras los ojos y las cejas aparecen siempre apretadas y
contraídas.
Las varias formas de tristeza se
diferencian entre sí por la intensidad. Las cejas son parte esencial en cada
nivel de tristeza, cuando se curvan hacia arriba mientras que en el llanto se
empujan hacia abajo. El más leve curvamiento de las cejas en la cara relajada,
incluso sin arrugar la frente o los ojos puede sugerir una leve tristeza o
melancolía.
Los ojos son de hecho el rasgo
principal para expresar tristeza, ya que el grado en que éstos son apretados
determina la intensidad de la emoción. Los ojos apretados se consiguen gracias
a la contracción del orbicularis orbis y parte del corrugator. Las reacciones
físicas que se dan al llorar causan que se forme mucha tensión sobre el ojo,
por lo que la presión muscular es necesaria para contrarrestarla. Lo mismo
sucede al estornudar y toser.
Cuando los ojos están abiertos se
ven deformados ya que las cejas bajas hace que el párpado superior lo cubra
parcialmente; lo mismo pasa en la parte inferior del ojo con el orbicularis
orbis.
La boca cuadrada y los ojos
apretados equivalen a llorar. Por otro lado, al gemir la boca suele estar
cerrada con los labios fuertemente apretados hacia abajo y hacia los lados.
Llorar es una acción espasmódica que recae sobre la boca. Conforme la emoción
pasa, la boca y los ojos se van relajando haciendo que sean las cejas arqueadas
el último vestigio.
La boca de forma cuadrada del
llanto se crea gracias al trabajo del risorius que jala hacia afuera las
comisuras de la boca causando tensión en los labios y el triangularis hacia
abajo. Al mismo tiempo la parte media del labio superior jala hacia arriba y el
mentalis curva el labio inferior hacia arriba y afuera. Al disminuir la emoción
el risorius disminuye y desaparece. La boca cerrada es el resultado del intento
involuntario de reprimir la expresión, para evitar el sonido tal vez.
Movimientos:
• Las cejas bajan, especialmente
el extremo interior, causando arrugas verticales y la frente lisa.
• Depresiones de la parte interna
del ojo hacia el puente de la nariz, patas de gallo en la parte externa y
ligeras bolsas por debajo.
• Las alas de la nariz se elevan
ligeramente y las mejillas se elevan y redondean.
• La boca se expande alrededor de
los dientes hacia afuera y abajo, mientras la parte central se eleva.
Podría decirse que las
cejas tristes, caídas, demuestran un conflicto entre angustia y restricción que
los artistas aprovechan para marcar la expresión. Para un artista la clave de
la tristeza yace en las cejas, lo que permite expresar tristeza al plasmar de
manera clara la posición de las cejas y frente.
Enojo
El enojo es una explosión de
emoción la cual puede surgir y desaparecer en un instante. Además está
fuertemente atada a una fuerte acción física aunque sea verbal, lo que conlleva
a la participación de todo el cuerpo como la cabeza hacia adelante y tensando
el cuello y gesticulando brazos y manos.
La principal constante en la
expresión de enojo es la posición hacia abajo de las ceja, mientras que la
apertura de los ojos determina la intensidad de la emoción y la boca se
mantiene activa ya sea gritando, enseñando los dientes o cerrada con dureza. La
mirada furiosa es el rasgo más representativo y se conforma al bajar las cejas
y abrir grandes los ojos. Entre más levantado esté el párpado más enojada se ve
la expresión, cuando los ojos se ven menos abiertos a expresión parece más de esfuerzo
que de enojo.
Por muchos factores sociales el
enojo también puede tratar de ocultarse en parte o completamente. Sobre todo en
la cara es necesario estar verdaderamente enojado para expresarla, mientras que
la postura y los movimientos del cuerpo pueden dejar ver señales de enojo más
ligero.
La ira es el nivel máximo del
enojo, y como tal siempre tiene que expresarse. La ira libera una gran cantidad
de adrenalina, lo que hace deja el cuerpo completamente energético, sin
posibilidades de quedarse quieto sino reaccionar de manera instintiva más que
racional. Tiene 3 elementos característicos: las cejas bajas, el párpado
superior abre grande el ojo y el inferior se tensa, y la boca abierta o
gritando.
La boca se pone tensa, formando
un cuadrado que permite ver los dientes. Esto se debe a que el labio superior
se levanta de manera despectiva, permitiendo que se vean los dientes y
principalmente los colmillos, permitiendo liberar gruñidos, del mismo modo que
lo hacen los animales. Con los labios tensos por el orbicularis oris éstos se
adelgazan, lo que permite al risorius estirar el labio inferior de manera
horizontal, exponiendo los dientes inferiores también. Además, los dientes
pueden estar juntos apretados y rechinando como un método para liberar tensión.
Incluso la nariz interviene
ensanchando los orificios nasales y levantándolos como parte del gesto
encolerizado. Cuando el gesto no se encuentra tan marcado, se puede notar cómo
un lado del labio superior se levanta más que el otro.
Al mostrar un gesto ceñudo con la
boca cerrada describe emociones como furia o simple enojo. El mentalis, el
triangularis y el orbicularis oris son los "tres músculos de
presión", con los cuales se estrechan los labios, se arruga la barba y
crea una sensación abultada alrededor de la boca.
Si la mirada es diferente, más
relajada en lugar de feroz, aún se puede entender el enojo pero más bien se
obtiene la sensación de un potencial enojo. El umbral del gesto presenta
solamente el ceño fruncido y la boca tensa.
Dentro de la historieta, el gesto
enojado se ha simplificado, volviéndose la boca un rectángulo con dientes, a la
par que la inclinación de las cejas se vuelve más marcado y exagerado,
permitiendo una mayor apertura del ojo en su parte externa.
Alegría
La sonrisa es un gesto que
desarrollamos desde la infancia y se mantiene igual a través de toda la vida.
Además es la expresión facial más reconocida universalmente, lo que la hace
sumamente versátil, ninguna otra expresión puede presentarse en tal gama de
posibilidades. La sonrisa es una expresión sumamente adaptable, puede mezclarse
con elementos de otras expresiones como tristeza o sorpresa, permitiendo dar
como resultado nuevas expresiones y emociones. Sin embargo, la sonrisa es
difícil de fingir a voluntad puesto que resulta fácil sonreír pero no contraer
el músculo alrededor de los ojos.
En la acción de sonreír
intervienen 2 músculos: el zygomatic, cuya única función es transformar la boca
en una sonrisa, y el orbicularis oculi, que al contraerse da a la sonrisa la
sensación de calor y felicidad. La boca se ensancha y deja ver parte de los
dientes superiores, ya que los labios se estiran. Se trata de una relación
acción-reacción entre la boca y los ojos ya que durante la sonrisa, entre más
se estire y/o abra la boca, más cerrados estarán los ojos. Este movimiento
muscular causa una compresión sobre las mejillas que parecen más abultadas y
prominentes. Tanto el párpado inferior como el labio superior suelen encogerse,
enderezarse y hacerse hacia arriba. El párpado inferior tiende a subir
siguiendo el globo ocular, formando ojitos de alcancía ^_^. Como resultado de
la contracción que sufre el ojo, suelen formarse las patas de gallo en el
extremo exterior del ojo y una bolsita en forma de sonrisa bajo el ojo.
Del mismo modo que al estornudar,
el hecho de cerrar los ojos y apretarlos son actos involuntarios de sonreír; se
trata de una fuerte descarga de aire desde los pulmones que causa presión sobre
los ojos y se contrarresta con la presión de los párpados cerrados.
Para las sonrisas más ligeras se
requiere menor actividad, expresando un mensaje más relajado de simpatía.
Cuando la sonrisa es sumamente sutil, trae consigo una expresión misteriosa y
sugerente, por ejemplo de timidez, invitación, apertura, etc. Estas sonrisas
suelen ser asimétricas ya que con menor nivel de actividad en los músculos el
zygomátic tiende a contraerse más de un lado que del otro.
Una sonrisa que trata de ser
suprimida suele recibir muchas alusiones como jovial, autocomplaciente,
traviesa, etc. Es el resultado de una sonrisa que trata de evitarse. Los dos
factores que la conforman son que la parte superior de la cara se mantiene
igual pero las mejillas y la boca son diferentes. Los ojos y la parte superior
de la mejilla realizan la misma acción que en una sonrisa normal; la línea que
separa las majillas del área de la boca no es tan marcada, se vuelve una
sombra, los labios se tensan para evitar la curva característica de la sonrisa
y áreas que rodean permitiendo que se curven liberalmente las comisuras.
La risa es una sonrisa con la
boca abierta. No obstante son expresiones cuyo movimiento muscular es idéntico
pero en diferente intensidad, se presentan algunas diferencias como que se
levanten las aletas nasales gracias a la contracción el orbicularis oculi, lo
que causa que los ojos se cierren y aprieten completamente. La boca se estira
más que en la sonrisa sobre los huesos de la cara, haciendo más marcada la
curva que forma el labio inferior, que se levante más el doblez naso labial y
que las mejillas estén más levantadas.
La risa puede ser detectada no
solo viendo el rostro de frente sino de perfil y hasta 3/4 de espaldas. La
contracción de la mejilla tiene la forma de una S.
La cabeza suele inclinarse hacia
atrás al reír. Algunos movimientos que acompañan esta expresión facial son
movimientos espasmódicos entre inhalación y exhalación de aire. La risa en sus
niveles extremos puede contener tanta energía que necesita ser liberada que
causa lleva los músculos del rostro a su máxima contracción y estiramiento, y
en algunos casos a gritar, saltar y lanzar cosas.
La sonrisa es la única expresión
facial en la que no hay movimiento de cejas, por lo que es prácticamente sólo
sobre las cejas que se puede dar la mezcla de expresiones con el fin de cambiar
la naturaleza de la sonrisa. Si las cejas son estiradas hacia arriba se tiene
una sonrisa con sorpresa, si en cambio se llevan hacia abajo se tendrá una
sonrisa maliciosa.
Cuando sonreímos y a la vez
sentimos tristeza la boca se curva hacia arriba en una sonrisa ligera y los
ojos se tiñen de tristeza, es decir, la tristeza se centra en la posición de
las cejas y la alegría en los párpados inferiores, mejillas y boca. La versión
extrema resulta en una especie de risa entre lágrimas.
Dentro del dibujo se debe
recordar la relación entre el ojo y la boca ya que pierde realismo si el ojo no
se encuentra cerrado o la boca estirada hacia arriba de manera concordante; del
mismo modo, el gesto debe mantenerse consistente de extremo a extremo. Por este
motivo en los retratos se prefieren las sonrisas sencillas a las tensas y
expresivas o a las sonrisas, que son más explosivas, intensas y difíciles de
mantener en el modelo. No es tan importante detallar el ojo tanto como darle la
forma adecuada.
Miedo
El miedo puede
considerarse la emoción más familiar de todas, aunque suela mantenerse guardada
invisible para todos y requiera de circunstancias más fuertes de lo normal para
que la expresión sea tan fuerte como el sentimiento causante. Sus estados más extremos
se guardan únicamente para situaciones de vida o muerte. Como las otras
emociones, el miedo presenta una amplia gama que va de lo más sencillo como
ansiedad y preocupación, hasta lo más extremo como el terror y el horror.
El patrón básico presenta tres
elementos: cejas levantadas, ojos bien abiertos y boca abierta y tensa. En esta
expresión son los ojos el elemento principal seguido de las cejas, dejando a la
boca como el elemento menos importante.
Como en la sorpresa, el miedo
presenta las cejas levantadas por el frontalis con el fin de abrir los ojos en
alerta, por lo que sólo pueden diferenciarse por la presencia de estrés, que se
muestra a través del corrugator que jala las cejas hacia abajo y adentro. Las
cejas suben, y se contraen una hacia la otra quedando rectas, causando la
aparición de arrugas verticales entre ellas.
Los ojos controlan la intensidad
de la expresión. Bajo ciertas circunstancias sólo los ojos bien abiertos pueden
denotar terror en la cara, pero en otras menos fuertes el ojo no está tan
abierto que aparezca blanco sobre el iris, además la intensidad con que se
forma la bolsa en la parte inferior de los ojos sugiere la fuerza de la mirada,
que está empujando los ojos hacia afuera.
Tendemos a respirar más fuerte,
por lo tanto la boca se encuentra abierta, estirándose hacia los lados hacia
abajo con ayuda del risorius y el labio inferior se estira formando una línea
horizontal que deja ver los dientes inferiores, lo que le da la forma de una D
acostada.
El terror se presenta al enfrentarse
a una verdadera catástrofe, por lo que en casos extremos resulta en desmayos y
hasta la muerte, mientras que en otros el bello puede erizarse, cubrirse el
cuerpo en sudor, y se puede entrar en un estado de completa histeria y pánico o
paralizarse completamente. Los ojos se abren a su máxima capacidad gracias al
levator palpebrae. La boca se abre hacia abajo hacia los lados y las mejillas
quedan totalmente planas.
Con las cejas levantadas, la boca
abierta y estirada y los ojos no tan abiertos la cara sigue viéndose aterrada
pero no con la misma intensidad. El miedo puede distinguirse aun cuando los
ojos presentan su apertura normal y las cejas no tan levantadas mientras estén
más levantadas de lo normal y los ojos presenten una mirada de alerta.
La expresión asustada presenta
los mismos movimientos musculares que el terror pero en menor medida. Los ojos
no están tan abiertos y la frente presenta arrugas por la forma que adoptan las
cejas, que tienen una forma recta pero un poco levantada hacia la parte interna
del rostro por la contracción del corrugator y del frontalis. La boca se
mantiene abierta con un poco de tensión en la parte inferior. Un gesto muy
común que acompaña a esta expresión es el llevar una mano hacia la cara o la
cabeza.
La preocupación es la más cercana
a la vida cotidiana, puede verse reflejada en cualquier momento y por cualquier
razón. Las cejas y la frente son los principales indicadores de esta expresión.
La boca está entre ligeramente estirada y neutral, sólo sugiriendo una curva
hacia abajo; los ojos también son neutrales con el párpado ligeramente caído;
las cejas ligeramente elevadas se curvan del centro; y en la frente se
presentan ondulaciones horizontales y el corrugator forma otras tantas
verticales. En ocasiones se puede mover agitadamente como apretar y aflojar la
boca, lo que da lugar a una fuerte expresión de ansiedad.
La manera de representar el miedo
de manera correcta es si los ojos están claramente alertas y las cejas
levantadas y dobladas. Otro recurso es esconder parte de la cara y mostrar
solamente los ojos bien abiertos.
Disgusto
El disgusto sólo puede ser
inspirado por algo sumamente ofensivo al sentido del gusto o del olfato. En sus
estados extremos no se trata de una emoción sino un instinto físico como el
dolor o el cansancio, pero se ha modificado culturalmente. En niveles menos
efusivos como desdén o desprecio puede considerarse una emoción. El hecho es
que mantiene las mismas acciones musculares sea una reacción física o
emocional, ya que presenta un similar estado y conlleva la misma reacción
instintiva. Hay una ligera línea entre las expresiones de disgusto porque
revuelven el estómago y las que presentan desaprobación.
Toda expresión de disgusto surge
del intento de deshacerse de algo desagradable, por lo que la expresión facial
se centra en la nariz y la boca, trayendo un ceño fruncido, por lo que esta
expresión es una manera moderada y educada de la acción física de vomitar,
donde se levanta desde la parte media el labio superior al igual que las aletas
nasales.
La acción de levator labii
superioris actúa en su parte media e interna del labio superior, haciéndolo
hacia arriba y estirándolo contra la piel de la cara, lo que conlleva a que las
alas de la nariz también se levanten y jalen la nariz hacia arriba.
Esto hace que el corrugator y el
orbicularis oculis también bajen las cejas, aprieten los ojos y sobresalgan las
mejillas. Es la única expresión en la que se ve una notoria actividad por parte
de la nariz.
La cara de disgusto disminuye
hasta el desdén mientras la acción muscular del labio se dirige desde su parte
interna hacia su parte media, distorsionando cada vez menos la cara de
involucrar toda la cara a sólo la boca y la nariz.
El gesto de desaprobación, que
usualmente se califica como snob, no muestra movimiento en la nariz pero la
boca si hace ese movimiento cuadrado hacia arriba pero si suele acompañarse con
gestos como levantar la cabeza o girarla y bajar los párpados cubriendo gran
parte de los ojos. Este gesto suele asociarse con la idea de que algo o alguien
es inferior y no merece nuestro reconocimiento.
Sorpresa
La sorpresa es la expresión más
fugaz de todas ya que es el resultado de un suceso espontáneo. Por un lado, es
una emoción imposible de fingir y por otro es la expresión más fácil de imitar,
ambas por la explosividad del momento que primero no permite sorprender si no
es inesperado y segundo porque el gesto es sumamente obvio y marcado.
Los ojos se abren, el frontalis
eleva las cejas estirando más los párpados y la boca se abre hacia abajo
formando una O sin contraer ningún músculo.
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1. Stierlin, Henri. Arte y esplendor del mundo. Egipto.
México. Promexa. 1985. pág. 6-9.
2. Stierlin, Henri. Arte y esplendor del mundo. América
Precolombina. México. Promexa. 1985.
3. Tiesler, Vera y García
Barrios, Ana; El aspecto
físico de los dioses mayas; Arqueología Mexicana, Vol. XIX, Num. 112,
México: Editorial Raíces; 2011; p. 59-63.
4. http://clio.rediris.es/n33/n33/arte/03Griego.pdf (citado
26 de marzo de 2013)
6. Le Brun, Charles, Conférence sur l'expression générale
et particuliére, L'Art de connaître les homme par la physyognomonie,
2a ed., París, 1820, t. 9, p. 268-269. En F. Del aponte, Anatomía de las
pasiones, Ed. Uninorte, Colombia, 1997, p. 261.
7. Id., p. 162-163.
8. Placencia Climent, Carlos. El Rostro Humano: Observación
expresiva de la representación facial. Universidad Politécnica de Valencia.
2da. Ed. España. 1993. pág.15
9. Id., pág.23
10. Cfr. M. Xandró, Psicología del rostro, Ed. Xandró,
2da ed., España, 1994. p. 49.
11. Breve estudio sobre la comunicacion no verbal. [En línea]
[Citado el: 14 de Enero de 2012.]
http://www.losrecursoshumanos.com/contenidos/1005-breve-estudio-sobre-la-comunicacion-no-verbal.htm
12. Rodríguez Escanciano, Imelda y Hernández Herrarte, María.
Lenguaje no verbal: Cómo gestionar una comunicación de éxito. Ed. Netbiblo.
España, 2010 pág. 22
13. Cfr. Placencia Climent, Carlos. El Rostro
Humano: Observación expresiva de la representación facial. Universidad
Politécnica de Valencia. 2da. Ed. España. 1993. 270-272 p.
14. Burne,
Hogarth. Dynamic Anatomy. Watson-Guptill Publications. N.Y., Estados Unidos. 1990. 75 p.
15. R.B. Hale y T. Coyle. Anatomy
Lessons from the Great Masters. Watson-Guptill. Estados Unidos, 1977
16. Arthur
Thomson. A handbook of anatomy for art students. Dover Publications. 5th
Ed. Nueva York 1929. Pág. 385.
17. Op.
Cit. Pág. 140.
18. Xandró, Mauricio. Psicología del rostro. 2da. s.l.
: Xandró, 1994. pág. 15
19. Cheshire
Calhoun, Robert C. Solomon. ¿Qué es una emoción?: lecturas clásicas de psicología
filosófica. 2da.
D.F. : Fondo de Cultura Económica, 1996. pág. 380.
20. Barros, Sebastian, [ed.]. Las Mejores Fábulas.
Antología. 4ta. s.l. : Pahuén, 1991. Vol. 18. pág.18
21. Según el Instituto de Morfopsicología Louis Corman. [En
línea] [Citado el: 27 de Noviembre de 2011.]
http://www.institutocorman.org/louis-corman.html.
22. Cfr. Xandró, Mauricio. Psicología del rostro. 2da.
s.l. : Xandró, 1994. págs. 49-69.
23. http://www.wordreference.com/definicion/caracterología
consultado el 12 de marzo de 2012
24.
http://es.wikipedia.org/wiki/Caracteriología consultado el 12 de marzo de 2012
25. Lowen, A., El Lenguaje del
Cuerpo, Ed. Herder, Barcelona, 1988
26.
http://www.monografías.com/trabajos34/el-carácter/el-carácter.shtml consultado
el 27 de febrero de 2012
27. Cfr.
Faigin, Gary. The artist's complete guide to facial expression. Watson-Guptill Publications, 1990.
287 páginas
1. Hueso
frontal.






























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