Capítulo 1.
1.1 Antecedentes artísticos
La expresion o acción de expresar, significa básicamente la manifestación con cualquier signo externo, de lo que uno piensa o siente. La fisonomía o fisionomía se encarga del estudio de las facciones que en su conjunto forman el aspecto particular de la cara. *1
Los artistas tienden a ir más allá de ver las apariencias, sobretodo al hablar de las artes figurativas donde representan las cosas y seres vivos a través del análisis de las apariencias. No importa la solución plástica que se utilice para plasmarla, al mantener ciertos signos indicadores reconocibles, permite adivinar o intuir la realidad de donde surge.
El rostro humano está habituado a expresar, ya sea emociones e ideas verdaderas o con la intención de enmascararlas.De este modo, son las facciones las que dan al rostro la posibilidad de expresar, y son las facciones un conjunto de líneas que en sí mismas hablan de la historia de la persona tanto como de la manera en que expresa sus emociones. Las facciones dependen de la formación física de huesos y músculos de la cara además de la conducta por la que se utilizan de una u otra manera.
El área que conforma la cara tiene varias secciones importantes cuyo movimiento denota la expresión. Ellos son: el arco de las cejas, la nariz, el hueso de la mejilla, el área del ojo, la base de la boca, la caja de la barbilla, el ángulo de la quijada baja, el arco lateral de la mejilla y la concha de la oreja.*2 Por otra parte, los huesos del craneo y las masas de músculos que dan forma a la cara suelen agruparse según su movimiento para simplificar su dibujo. Estas medidas son consideradas como exactas y perfectas ya que cada rostro puede medirse a través de ellas.
Cada una de estas secciones ha sido estudiada y medida exhaustivamente por médicos, artistas, científicos, etc. desde que se empezó a analizar las características del rostro. Desde China e India por un lado y Grecia por el otro, el estudio de las características físicas y la conducta es sumamente antigüa. El retrato propiamente dicho no aparece en los inicios de las civilizaciones antiguas aunque se hagan representaciones humanas.
En el Antiguo Egipto la representación del rostro humano tiene una función religiosa, donde en se busca perpetuar las hasañas y posición social más que sus facciones pues mantienen una fórmula establecida. Por otro lado, Roma toma las costumbres etruscas y encuentra en la escultura un amplio campo de desarrollo para el retrato pues buscan la expresión del poder imperial; con las constantes conquistas su cultura se enriquece, toman características ceremoniales de Egipto y del realismo griego, como el claroscuro y la captación de los rasgos personales.
En un principio no fueron los artistas los estudiosos de la fisiognomonia, sino los científicos y filósofos como Pitágoras y Aristóteles. El primero tomaba muy en cuenta el estudio del rostro a la hora de seleccionar a sus alumnos, el segundo imparte conferencias sobre la dualidad cuerpo-alma.
De acuerdo a Aristóteles existen tres escuelas de pensamiento:
- Escuela zoológica, que se refiere a la relación entre los rasgos y predisposiciones de los animales y el hombre.
- Escuela etnográfica, que de manera antropológica distingue las características y rasgos de cada etnia.
- Método psicológico, que estudia las caracteres predominantes del hombre.
En general, la idea que presentan estos métodos de análisis de los rasgos humanos se centra en la expresión de características generales y comunes al grupo y no a las particularidades del individuo, puesto que únicamente esacatan los rasgos permanentes. Hacen gran incapié en la observación de hábitos y costumbres, formas y colores, no en reacciones temporales.
La caida del Imperio entonces, no causa el deverir de los artistas sino que se individualiza con las primeras formas artísticas cristianas, donde el retrato toma una fuerte carga por demostrar la existencia del individuo como tal en el mundo. Posteriormente, en la Edad Media, los médicos fueron los más interesados en estudiar la fisiognomía, pero no como una ciencia pura sino mezclada con quiromancia, astrología y otras artes adivinatorias. Los grandes cambios políticos del mundo causan el devenir del retrato aunque se da una gran cantidad de producción artística, pues se toman tipos genéricos sin rasgos distintivos que identifiquen al individuo en concreto.
El cambio de los modelos genéricos a los retratos individuales no fue sencillo ni rápido, siguió un camino paulatino donde los pintores van colocando cada vez más rasgos faciales. Por ello, no fue sino hasta el Renacimiento que los artistas comenzaron a crear tratados y estudios de la figura humana. Los importantes miembros de la sociedad que se formaba causaron una gran demanda de pinturas históricas o religiosas donde se pudieran distinguir ellos mismos como 'donantes'*3 en la escena. El retrato aparece primero como bustos de perfil a la usansa de las monedas romanas, permitiendo definir, al paso de la línea del perfil, todos los pormenores de la fisonomía.
Los movimientos pictóricos y escultóricos que se dieron durante este periodo, como la perspectiva y la introducción de la pintura al óleo, impulsaron a los artistas a investigar más a fondo las características físicas de su entorno, por ejemplo el retrato donde la intención predominante era conseguir dar una representación con rasgos familiares. No buscaban simplemente transcribir al personaje en la obra, sino ir más allá y alcanzar un tipo de representación de la realidad del momento, es decir, que tomando los elementos objetivos de la naturaleza y las posibilidades de los materiales, plasmar elementos subjetivos.
Esto puede no saberse concerteza al observar un cuadro, pero para ello los grandes maestros de la época redactaron tratados donde plasman el interés en la representación del hombre y el tratamiento dado a dicha imagen, del mismo modo que dejan claro que no se trata sólo del hombre sino de su entorno, cualidades y defectos, sus acciones y su naturaleza, sus emociones y reacciones, entre otras cosas.
Por un lado algunos estudiosos artistas tomaron como suyo un método dogmático que venía de las ideas medievales y continúa manteniendo relación con las artes esotéricas haciendo retrato cortesano, mientras otros artistas prefieren utilizar un método psicológico, relacionado con la literatura, mucho más realista y sobrio.
Leonardo Da Vinci realizó relativamente pocos retratos son sumamente valorados por ser una perfecta muestra de la nueva manera de representación de la época. Era un observador agudo que niega el valor de la fisionomía por carecer de fundamentos científicos para él, no obstante, si reconoce el valor de los trazos de las arrugas para determinar el caracter. Leonardo tiene un gran interés por la caricatura además de marcar la tendencia del retrato a tres cuartos, manos cruzadas y sobre un fondo de paisaje con La Gioconda. Además, en sus estudios científicos de la conformación física del ser humano, alcanzó un gran entendimiento de los huesos y músculos, su forma y funcionamiento, entendiendo en gran medida el mecanismo de la expresión emocional y adelantándose a su época.
No sucede que todos los artistas aportaran a la fisiognómica sino que puede verse en los tratados realizados, que tenían un gran interés por la imagen representada del hombre.
La habilidad y estudio de las facciones humanas consiguió gran renombre para muchos artistas del retrato, pero no se puede dejar fuera las emociones del artista que en cada pincelada quedaban plasmadas de igual forma. Entre los retratistas de la época, Frans Hals consiguió captar el gesto y la expresión del rostro con una gran veracidad e inmediatez en sus retratos de personas humildes, tal ves animado por la simpatía que en él generaban. Rembrandt por otra parte, consigue con su claroscuro una profundidad emotiva que conmueven al espectador en gran medida pues usa la luz para la expresión psicológica, algo que puede notarse en sus autorretratos y cómo modifica detalla los rasgos de su propio rostro desde su juventud hasta su vejez.
Gian Baptista delle Porta escribe Phytognomonica, donde establece la relación entre los hombres y los animales, e incluso con las plantas, planteando asociaciones de caracter de acuerdo a criterios morfológicos que han llegado hasta nuestro días en frases como 'ojos de cordero' o 'cara de perro'.
En 1696 Charles le Brun publica Método para aprender a dibujar las pasiones.
Durante el siglo XVIII, surge el retrato burgués íntimo y psicológico. Maurice Quentin de la Tour por ejemplo, se aleja de los retratos de rango militar por los retratos donde se pueda plasmar el alma del retratado, por así decirlo. En este tipo de retratos el interés se centra en la personalidad del individuo y el poder captar la expresión de ésta de manera significativa, ya fuera malicia, inteligencia, ingenuidad, encant, etc.
Johann Caspar Lavater escribe de forma sentimental y poética varios tratados literarios sobre fisionomía que se quedan muy limitados por su fusión entre lo aristotélico y la mística cristiana de su formación. Al mismo tiempo surge en Alemania la escuela llamada Frenología, donde su fundador Franz Joseph Gall elabora los principios de craneoscopía; en ellos establece que el craneo tiene las miasmas cualidades y defectos del cerebro, y éste está compuesto de tantos órganos como facultadoes y sentimientos tenga el hombre. Con posteriores estudios que demuestran sus errores, la frenología termina siendo útil simplemente para la anatomía artística.
Jean-Auguste Dominique Ingres además de pintor fue pedagogo, por lo que se encargó de sentar las bases del retrato clasicista. Plantea el dominio del dibujo pues planantea que primero se debe hacer el dibujo preciso y detallado antes de iniciar a poner el color. Sus ideas fueron recopiladas por el descendiente de uno de sus discípulos. Algunas de estas ideas son:
- El pintor debe ser fisonomista, debe buscar la caricatura.
- Es necesario observar y estudiar las poses que son habituales en cada edad.
- No hay dos personas que se parezcan; dad a cada una su carácter individual, hasta en los menores detalles.
- Sólo se puede ser buen pintor si se penetra en el espíritu del modelo.*4
Como tendencia contraria llega el impresionismo, que causa grandes debates con relación al parecido del retrato pues la idea eneral del público tiende a ser que no es un buen retrato si no se parece al modelo; mientras que los artistas impresionistas afirman que es la calidad plástica. La obra de Paul Cézanne destaca entonces por deformar la fisonomía para lograr armonía, además de expresiones enérgicas y convincentes de la figura humana.
A finales del siglo XVIII y principios del XIX, los científicos y médicos se dan a la tarea de estudiar no la fisonomía sino la expresión de las emociones, marcando como inútiles los trabajos anteriores. Entre ellos, autories como Sir Charles Bell sustituyen la idea de las características permanentes y estáticas por la de los moviemientos musculares.
Bajo esta idea, el neurólogo G.B. Duchenne experimentó con ligeros chiques electricos sobre los músculos del rostro para determinar la forma y funcionamiento de cada uno, para con ello determinar que expresión en concreto tiene cada función muscular. Con su estudio Duchanne jerarquiza los músculos del rostro por su calidad expresiva en 3 tipos:
- Los que se contraen totalmente solos, por lo que pueden expresar solos las pasiones o los diferentes estados de ánimo.
- Los que dibujan las líneas de expresión de una pasión que sólo ellos representan, pero que necesitan de otros para realizarla.
- Los que expresan en relación con otros músculos.
Con el paso del tiempo, las categorías entre géneros artiscticos se van perdiendo, es a partir de entonces que los artistas comenzan a buscar nuevas maneras de representar las características psicológicas de sus pinturas. Al cobrar fuerza el psicoanálisis, el retrato se vuelve una herramienta para estudiar el alma humana. Se vuelve más importante trasmitir las emociones de la pintura al espectador que conseguir que el retrato capte las del modelo.
La caricatura de la que habló el siglo anterior Ingres toma fuerza pues el exagerar algunas características de la expresión personal resultaba más significativo que imitar la realidad literalmente. Algunos artistas van más allá en la simplificación y claridad para conseguir un poder sugestivo mayor.
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*1 Placencia Climent, Carlos. El Rostro Humano: Observación expresiva de la representación facial. Universidad Politécnica de Valencia. 2da. Ed. España. 1993. 23 p.
*2 Burne, Hogarth. Dynamic Anatomy. Watson-Guptill Publications. N.Y., Estados Unidos. 1990. 75 p.
*3 Se conoce como donante a las figuras que aparecen en actitud de veneración junto al santo o escena sacra que el cuadro representa, y que son quienes encargaron y pagaron la obra al pintor. (Canal, Ma. Fernanda. Retrato: Rostros y Expresiones. Parramón 1999 Barcelona, España. 8 p.)
*4 Ob. cit. 15 p.
